A la vista de las afirmaciones que realiza la señora Esperanza Aguirre en la entrevista que publicó su diario el pasado 26 de febrero de 2008 cuando fue preguntada por la interposición de la denuncia por parte de la Consejería de Sanidad contra los médicos del Servicio de Urgencias del hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid), en la que respondió textualmente: "Le repito por tercera vez. Cuando acabó el informe de los médicos de los casos ordenados por el fiscal, que eran 73, y a la vista de la mala praxis, se remitieron al juez esas conclusiones de la comisión Lamela. No como querella, sino para que tuviera el juez conocimiento", queremos manifestar lo siguiente.
Esta versión de los hechos es falsa: cuando el fiscal recibió la denuncia anónima de la Consejería el día 11 de marzo de 2005, ordenó la investigación de 13 historias clínicas que fueron las enviadas a la Clínica Médico Forense para ser evaluadas. Ante la fundada sospecha que tenía el señor Lamela de que la fiscalía iba a archivar, nombró "a dedo" una Comisión de Expertos que examinó 163 historias clínicas y que concluyó que en 73 casos la sedación fue realizada fuera de la lex artis ad-hoc.
Si existía una investigación abierta por parte de la fiscalía, y la Clínica Médico Forense estaba examinando las historias que le habían encargado evaluar, carecía de justificación que el señor Lamela hiciera una investigación paralela de los hechos y encargara una prueba pericial médica ajena a la propia Clínica Médico Forense. La malicia del señor Lamela consistió en fabricar una denuncia que apoyó en el informe de los expertos, a sabiendas de que los hechos no eran constitutivos de delito y con la deliberada finalidad de evitar el presumible archivo que la fiscalía iba a decidir.
La versión de los hechos que da la señora Esperanza Aguirre, además de no adecuarse a la verdad, supone un engaño inadmisible que en ningún caso puede ocultar la intencionalidad política de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid de abrir un proceso judicial contra unos médicos que ya desde el principio se sabían inocentes y que fueron utilizados como medio para cuestionar, quizás aniquilar, la sanidad pública.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de marzo de 2008