Decenas de carpas fúnebres florecían ayer en este campo de refugiados, en el que reinaban la rabia y la serenidad. Sin inmutarse por las ráfagas de helicópteros, Abed suelta: "Hamás ha de seguir luchando". Y, sonriente, hace el signo de la victoria. Yabalia ha sido castigada con dureza extrema. Israel amenazó ayer con más represalias tras una de las escaladas más violentas en la zona.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de marzo de 2008