El Gobierno catalán está ultimando un plan de choque para hacer frente a la crisis económica. El consejero de Economía, Antoni Castells, anunció ayer: "Estamos trabajando en las actuaciones que hace falta adoptar, acelerar o anticipar para mejorar la situación económica, compensar la desactivación de algunos sectores y paliar los efectos sobre las actividades más vulnerables. El Gobierno aprobará un paquete de medidas dentro de poco".
Al consejero le preocupa que la banca restrinja el crédito a empresas
El consejero no quiso detallar el contenido de las medidas, pero sí avanzó que se centrarán en cuatro objetivos. En primer lugar, en subsanar la brusca caída de la construcción residencial. El Ejecutivo acelerará la construcción de vivienda protegida prevista en el pacto nacional y algunas inversiones derivadas del acuerdo alcanzado con Solbes para dar cumplimiento al Estatuto, con el fin de mantener la actividad del sector constructor.
El segundo objetivo es "paliar los problemas de financiación de las empresas" como consecuencia de las restricciones de liquidez, prosiguió Castells. Es algo que preocupa mucho al consejero por sus efectos sobre el conjunto de la actividad económica. "No puede ser que las empresas que van bien no puedan renovar en condiciones el vencimiento de sus pólizas", sostiene. El Instituto Catalán de Finanzas podría lanzar una línea específica.
En otoño pasado, al inicio de la crisis inmobiliaria, la banca negó cualquier eventual restricción del crédito y aseguró que mantenía abierto el grifo de la financiación. Pero a medida que se ha ido conociendo la magnitud de la crisis provocada por las hipotecas basura de Estados Unidos y, sobre todo, una vez que ha contaminado al sistema financiero, nadie duda ya del credit crunch. El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, vaticinó la semana pasada un "endurecimiento" de las condiciones para acceder al crédito.
Intensificar las políticas activas de empleo (la ocupación cada vez crece menos y el paro aumenta) y modificar el "marco regulatorio" (las tensiones inflacionistas persisten) son los otros dos capítulos del futuro plan de choque.
El cambio de ciclo del mercado laboral y de las condiciones financieras se empieza a traducir en una "desaceleración del consumo", según un documento elaborado por el departamento que refleja el momento en que se encuentra la economía catalana.
Castells se lo entregó ayer a los diputados de CiU Antoni Fernández-Teixidó y Jordi Turull, con los que inició una ronda de reuniones con los grupos parlamentarios para analizar la situación. La ronda seguirá hoy con representantes del PP y de Ciutadans.
La situación económica "ha empeorado de manera importante en el último año", señaló ayer Castells, que a finales de mes revisará a la baja la previsión de crecimiento del PIB catalán, desde el 3% hasta porcentajes "en torno al 2,5%", según confirmó. Y creciendo a este ritmo, "en ningún caso podemos hablar de recesión", enfatizó Castells, que avanzó también un "efecto sobre los ingresos" de la Generalitat previstos en el presupuesto de 2008.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2008