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20 AÑOS DE 'MUJERES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS'

Gazpacho, amor y fantasía

"Un hit de la neurastenia y el gazpacho", resumía el realizador en la sinopsis de Mujeres al borde un ataque de nervios, la película que se reestrena ahora para conmemorar su 20 cumpleaños; claro que bien pensado el recordar que "de casi todo hace ya 20 años", que dijo el poeta, oscila entre la autosatisfacción por el trabajo bien hecho y el masoquismo. En todo caso Mujeres... se convirtió en uno de los grandes éxitos de su guionista, director y productor. Un año antes de su realización, en 1986, los hermanos Almodóvar decidieron arriesgarlo todo y crearon El Deseo, la productora con la que desde entonces se han hecho ricos y famosos.

Esta comedia sentimental con Carmen Maura, Fernando Guillén, María Barranco, Antonio Banderas, Rossy de Palma, Kiti Manver, Julieta Serrano y Chus Lampreave, entre otros, se convirtió en el primer gran éxito popular de la nueva productora (más de 3.300.000 espectadores en España), consiguió la aceptación entusiasta de la crítica, cinco premios Goya y que Jane Fonda comprara los derechos para un remake en Estados Unidos. Y todo con una historia disparatada de amores frustrados entre actores de doblaje, persecuciones enloquecidas, mujeres despechadas vestidas de Chanel, gazpachos de Valium y el primer taxi-drugstore del cine nacional.

La ventaja de Pedro Almodóvar es que lo cuenta todo antes, durante y después de sus películas. Basta meterse en su página oficial en Internet para encontrar un filón de buenas frases y divertidas reflexiones sobre cada una de sus obras: "El último ha sido un año rico en catástrofes. El mundo necesita una buena sobredosis de optimismo, por esa razón he intentado hacer una película donde todo sea muy bonito y muy grato, aunque no parezca real... Antes del 68, si una chica abandonaba a un chico, el muchacho estaba obligado a convertirse en un héroe a través de una aventura personal o haciendo algo por la humanidad, descubriendo una vacuna o algo así. Después del 68, con el aterrizaje en las pantallas del antihéroe con barba de semanas y traumatizado por alguna guerra o un matrimonio desgraciado, si además le dejaba su novia, el chico se comportaba de un modo terriblemente realista y no intentaba hacer nada por la humanidad, al contrario: abandonaba su trabajo y el cuarto de baño y empezaba a empinar el codo más de la cuenta".

La séptima película de su autor es un alarde de ritmo, humor y sentimientos intensos contrapuestos, desde la pasión a la infidelidad, en un Madrid cosmopolita en el que "la gente viste bien, vive en casas bonitas con vistas preciosas, los servicios públicos son eficaces y las farmacéuticas no piden recetas". En alguna medida es la cara de una ciudad cuya cruz fue ¿Qué he hecho yo para merecer esto?: barrio obrero con vistas al Arroyo Abroñigal, ropa de Sepu y farmacéuticas inflexibles con los derivados de las anfetaminas.

Una vez más, Almodóvar acierta de pleno con un cóctel excelente lleno de imaginación y fantasía: una parte de Dou-glas Sirk, dos partes de comedia costumbrista cinematográfica italiana de posguerra, unas gotas de los hermanos Marx, Lubitch y Billy Wilder, la guinda de un estupendo reparto y todo ello presentado con un vestuario y decoración impecables. El componente programático lo explica Carmen Maura en respuesta a una joven rockera que le confiesa que prefiere las motos a los hombres: "Es más fácil aprender mecánica que psicología masculina. A una moto puedes llegar a conocerla a fondo. A un hombre, jamás". Veinte años más tarde, Mujeres..., de la que en la actualidad se prepara una adaptación musical en Broadway, sigue al pie del cañón con una frescura y vitalidad envidiables. Cuestión de talento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2008