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COLUMNA

Los escritores se ponen a hablar

Una pareja de ingleses tomaba ensaladilla rusa junto a la Alhambra y la mujer preguntó a un camarero: "¿Qué hace toda esa gente que va y viene, hablando?". "Escritores, son escritores, ¿qué quiere usted que hagan los escritores?". Hablan, se reúnen, se aprestan a escucharse unos a otros: un milagro, si se mira bien, porque a los escritores les cuesta escuchar al semejante. Escuchan hablando, por cierto.

Desde hace siglos, la Alhambra y sus alrededores son una prolongación del silencio inglés, y hasta aquí ha venido un festival inglés, precisamente, a romper esa quietud que ahora se convierte en un discurso de Babel. Españoles, latinoamericanos, ingleses, italianos... Ayer estaba a punto de llegar Juan Goytisolo, por la tarde llegó Umberto Eco dispuesto a cantar aquella copla que repite el pintor Eduardo Arroyo por las noches, "somos semióticos, amigos de las nubes...".

Como una rama de un árbol que no cesa, ya el Hay reúne el ruido de los escritores en Hay-on-Wye, donde nació como marca hace algo más de 20 años, en Cartagena de Indias, en Módena, en Segovia, y ahora ha venido a la Alhambra, un territorio español pero también inglés. Cuando iba a hablar Ayala, en el Carmen de los Mártires, parecía que iba a abrirse un campus de Oxford, y el propio escritor tan veterano fue a protagonizar la sesión vestido con un blazer azul que le devolvía el aire de un profesor universitario incrustado en una universidad inglesa. Su grito final, "¡Estoy harto de Francisco Ayala!", es una jaculatoria que sólo dice un veterano que viene de vuelta de lo que los escritores se dicen cuando se quedan callados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2008