El que encierra el mestizaje y la fusión sonora es un abultado y desastroso baúl del que salen a diario productos absolutamente soporíferos y descafeinados. Por eso, claro, resulta bien agradable toparse de vez en cuando con algún hallazgo que brille con cierta intensidad por encima de la media. Es el caso del grupo granadino El Puchero del Hortelano. Un nombre que, en efecto, llama con cierto descaro a la guasa (aunque sus textos apunten más directo a los entresijos y revolcones del corazón), y reivindica a las bravas una dieta abundante en sabor y calorías, que en lo musical podría traducirse como un suculento batiburrillo estilístico en el que, a partir del rock y el flamenco como ingredientes principales, echa mano también del funk, la rumba o de estupendos arreglos de cuerda y vientos. En Andalucía son mucho más que una promesa, y méritos, desde luego, les sobran para dar ya el salto definitivo al resto del país. Su nuevo trabajo discográfico, titulado Harumaki, grabado con el productor Pablo Sánchez (Enrique Morente o Los Planetas), debería abrirles puertas de par en par.
EL PUCHERO DEL HORTELANO
El septeto presenta su cuarto elepé, Harumaki, esta noche, a las 22.30, en la sala valenciana Wah Wah (Campoamor, 52). Mañana sábado repetirá experiencia, a las 22.00, en la alicantina sala Karisma de Santa Pola (Carretera Elche-Santa Pola, 2).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2008