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Reportaje:

Cerco a Mosley

Varias escuderías de la F-1 piden a la FIA que tome medidas contra su presidente por un escándalo sexual con simbología nazi

El círculo se va cerrando en torno a Max Mosley, el presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), pero él no parece dispuesto a tirar la toalla. Los vídeos sobre una orgía con prostitutas y simbología nazi en la que presuntamente participó -él niega el uso de símbolos fascistas- le han situado contra las cuerdas. Ayer, durante los preparativos del Gran Premio de Bahrein, algunas fábricas de coches implicadas directamente en la fórmula 1, como Mercedes, BMW, Honda y Toyota, lanzaron comunicados pidiendo explicaciones y presionando a los miembros de la FIA para que tomen decisiones firmes y rápidas sobre el futuro de Mosley al frente del organismo. A su vez, el dirigente británico echó más leña al fuego con algunas de sus declaraciones.

Mosley ironiza: "Dada su historia, es normal que BMW y Mercedes marquen distancias"

A la afirmación de que el vídeo muestra imágenes "despreciables" y de que esperan "una respuesta contundente por parte de la FIA" lanzada por BMW y Mercedes, Mosley respondió: "Teniendo en cuenta la historia de BMW y Mercedes-Benz, especialmente antes y durante la Segunda Guerra Mundial, entiendo perfectamente por qué desean mantenerse al margen y marcar distancias con lo que muy bien han descrito como un vergonzoso contenido de estas publicaciones".

Mosley no quiso ir más lejos, pero su insinuación sobre la actuación de estas dos marcas alemanas en los años de la contienda mundial quedó patente. En Italia, también Ferrari -entonces Auto Avio Costruzioni Ferrari- había trabajado para el ejército antes de que su fábrica fuera destruida por un bombardeo aliado en 1944.

"Lamentablemente, no se han puesto en contacto conmigo antes de emitir sus comunicados para confirmar si lo publicado era cierto", agregó Mosley; "pero que nadie dude de que la FIA y yo mismo vamos a responder en su debido momento a lo que afirman de mí".

El problema para Mosley fue que no sólo fueron las dos marcas alemanas las que se pronunciaron. También las japonesas Toyota y Honda emitieron comunicados pidiendo que se aclare la situación y se tomen medidas, incluida su dimisión. "No aprobamos ningún hecho que pueda dañar la imagen de la F-1 y menos aún si puede ser considerado racista o antisemita", afirmaron en Toyota; "tras conocerse los hechos, ahora le toca a la FIA decidir si Mosley ha transgredido sus obligaciones morales como presidente de la entidad". Y Honda agregaba: "Es indispensable que los máximos responsables del deporte y de los negocios mantengan códigos estrictos de conducta para salvaguardar el respeto y la integridad. Estamos muy disgustados con lo acontecido y creemos que la reputación de la F-1 ha salido dañada. Que la FIA tome una decisión en beneficio del deporte del motor".

El príncipe de Bahrein, Sheikh Salmam Bin Hamad Al-Jalifa, advirtió de que Mosley no sería bien recibido en este país. "Creo que sería inoportuno que viniera esta vez al gran premio", dijo el mandatario árabe.

Mosley había anunciado ya que no se desplazaría a Bahrein porque asuntos legales le retenían en Londres. Sin embargo, la principal preocupación del presidente de la FIA fue el efecto boomerang que produjeron los comunicados de las marcas de automóviles. Como consecuencia de ellos, muchos miembros de la FIA llamaron directamente a Mosley para pedirle explicaciones sobre lo ocurrido. Y ayer, a media tarde, la FIA emitió un comunicado en el que anunció la intención de Mosley de convocar una asamblea general extraordinaria en fechas próximas para responder a todas las cuestiones referentes a "una aparente invasión ilegal en la privacidad" de su presidente. La reunión implica a 200 personas y tardará semanas en poder cuadrarse en París.

No es la primera vez que Mosley es acusado de pronazi. Su padre, Oswald Mosley, era amigo personal de Hitler y Goebbels y fundó y presidió durante algunos años en Gran Bretaña el partido British Union of Fascist hasta que fue prohibido. Al final, incluso acabó en la cárcel. Pero su cuarto hijo, Max, pasó por varios internados europeos y se licenció en Física y, más tarde, en Derecho. En 1969 colaboró intensamente con Bernie Ecclestone para fundar la Asociación de Constructores de F-1. Y después sustituyó al francés Jean-Marie Ballestre como presidente de la FIA, un cargo que ahora podría perder.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2008