Mireia Belmonte salió con aura de gran nadadora de los Europeos. Una de las mejores marcas mundiales de la historia en 200m estilos, victoria incluida, y un bronce en los 200m mariposa convirtieron a la gran promesa de la natación española en una realidad con 17 años. Pero no todo fueron alegrías para ella en Eindhoven (Holanda). La catalana se hundió en una de sus pruebas favoritas, los 400m estilos, la misma de la que fue campeona del mundo júnior en 2006, y, tras batir el récord de España en las series, se desfondó en la final y acabó última. Dejó la piscina llorando.
Quince días después del disgusto, Belmonte se tomó ayer una pequeña revancha en los Campeonatos de España, que se celebran en Palma de Mallorca. Nadó la distancia en 4m 39,17s, lo que supone rebajar su propia marca nacional en casi cuatro segundos (el anterior: 4m 43,13s). "Me he sacado la espina", reconoció Belmonte, que ha roto el crono español de la distancia tres veces este año.
La de Belmonte no fue la única plusmarca nacional que cayó en la piscina balear. Marcos Rivera rompió la de los 1.500m (15m 8,48s), que también tenía él mismo. El disgusto para Rivera es que se quedó a 28 centésimas de la mínima para acudir a los Juegos Olímpicos de Pekín. Aunque el nadado se quejó de la actuación de un juez, que, según él, le marcó mal el último largo, el director técnico, Mauricio Coconi, fue inflexible.
"Vaya mes que llevo", se lamentó el nadador; "se me escapó la medalla de bronce de los 800m en los Europeos por tres centésimas y aquí la mínima". Borja Iradier y Melquiades Álvarez fracasaron también en su intento de estar en los 100m braza olímpicos. Siete nadadores españoles, con Belmonte a la cabeza, ya han logrado la mínima para Pekín. Rivera y el resto tendrán la última oportunidad en junio en Barcelona.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2008