Los inversores siguen mostrando serias dudas sobre la capacidad de los mercados de valores para mantenerse al alza de una manera continua. Esta forma de encarar la situación se traduce en un incremento notable de la volatilidad, debido a los constantes altibajos que provocan los estados de ánimo de estos inversores.
El Ibex 35 cedió en esta última sesión el 0,72% para cerrar en 13.738,90 puntos, después de acumular una subida de más del 4% en las dos jornadas anteriores. Estos movimientos encajan a la perfección con algunos de los escenarios que contemplan los analistas. Para muchos inversores, el hecho de que los analistas ofrezcan un amplio abanico de opciones es un signo claro de inestabilidad a medio plazo, lo que justifica las rápidas retiradas ante cualquier acumulación de plusvalías.
Los indicadores económicos publicados ayer no ayudaron mucho a los inversores, pues confirman el lento enfriamiento de la economía europea y un proceso mucho más rápido en Estados Unidos. Las ventas minoristas bajaron en la eurozona en febrero el 0,2% en tasa interanual, al tiempo que el índice de actividad del sector servicios bajaba una décima en marzo respecto del dato provisional.
En Estados Unidos la actividad en el sector de servicios cayó en marzo por debajo de los 50 puntos, al tiempo que las solicitudes semanales de desempleo crecieron hasta su nivel más alto desde septiembre de 2005.
La prudencia se impuso ante estos datos, de ahí que los recortes de los mercados europeos fueran pequeños, al tiempo que la Bolsa de Nueva York mantenía una calma absoluta, al considerar los inversores que hay más argumentos para que la Reserva Federal decida una nueva bajada de los tipos de interés.
La contratación en el Mercado Continuo creció hasta acercarse a los 7.000 millones de euros, con más de 3.000 millones generados en grandes operaciones del "mercado de bloques" en torno a los grandes valores.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2008