Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

La fiscalía mantiene la petición de 14 años de cárcel para el cura Moure

La defensa reconoce que traspasó el patrimonio de la anciana a la fundación

Cuando la anciana María Vázquez Covela, a la que supuestamente estafó el presidente de la Fundación San Rosendo, el sacerdote Benigno Moure, ingresó en 1999 en el geriátrico de Os Gozos de esa fundación tenía un patrimonio de 600.000 euros en cuentas bancarias y más de 50 fincas y viviendas en la comarca de O Carballiño.

Cuando murió en 2003, su patrimonio estaba esquilmado. "Falleció en la absoluta insolvencia", señaló ayer la fiscal. A cambio, la fundación asistencial "se hizo con el dinero y los beneficios de las ventas de todas sus propiedades".

Los peritos forenses certificaron que la anciana estaba incapacitada

Con esta aseveración, que la defensa de Moure no niega, la representante del Ministerio Fiscal mantuvo ayer, en la última jornada del juicio contra el sacerdote, que quedó visto para sentencia, las acusaciones de estafa continuada, apropiación indebida y falsificación en documento público y privado. La fiscalía solicita para Benigno Moure una pena de 14 años, la reposición de la herencia a sus descendientes y la inhabilitación para dirigir, representar o apoderar fundaciones o empresas. La acusación particular ajustó la petición de pena a 24 años. Para el notario Alejo Calatayud, la acusación particular pide 12 meses, multa y suspensión de empleo de un año.

Dos médicos forenses que trataron a la anciana en el geriátrico declararon ayer como peritos que María Vázquez sufría Parkinson y Alzheimer y que estaba "incapacitada para tomar decisiones sobre su vida y su patrimonio". Los forenses certificaron que en abril de 2003, cuando se transfirió parte de su patrimonio "ni siquiera hablaba". Quedó constancia además de que la mujer quería irse de allí. Protagonizó un intento de fuga, del que hay constancia en un parte de la Guardia Civil.

Pero Benigno Moure, el cura de 73 años que preside y dirige la Fundación San Rosendo, "no sabía" que la anciana tuviera afectadas sus capacidades cognitivas, aun cuando un juez decretó su "demencia incipiente" a instancias del propio geriátrico de su fundación. Y, además, Moure "entendió que María Vázquez le había donado sus bienes". Así lo dejó claro en la exposición de las conclusiones su abogado defensor. "Benigno Moure no es jurista, es sacerdote y o se le cree o no se le cree", destacó. El defensor del sacerdote asumió que éste había transferido a la Fundación San Rosendo todo el patrimonio de la anciana e incluso que firmó como titular de sus cuentas, "pero no hubo engaño", advirtió el jurista para negar la estafa. "Firmó como titular de las cuentas porque creyó que era el dueño; lo creyó".

La defensa de Moure reconoce que no fue correcta la forma en que el sacerdote obtuvo las fincas del patrimonio de su residente, pidiendo a través de otro cura amigo un listado de Catastro que obtuvo de un funcionario que estaba en Barcelona y sin molestarse en contrastar si eran propiedad de ella, herencia de sus padres, o gananciales (su marido aún vivía, aunque con mayor deterioro mental que ella). "Benigno Moure pudo hacer mejor las cosas, pero no hubo dolo específico", lo exculpó su defensor. Y todos los "errores" del sacerdote tenían, según su abogado, un fin altruista: "El beneficio de los ancianos de la Fundación San Rosendo", por lo que pidió su absolución.

El testimonio de los forenses y la certificación de que la anciana fue ingresada en el geriátrico a través de los servicios sociales del Ayuntamiento de O Carballiño pusieron en entredicho una declaración previa del presidente de Cáritas Diocesana de esa misma comarca, José Valeiras Sobrino, que se identificó como Pepiño Labrador. Pese a que sus visitas no figuran en el libro de registros, aseguró que iba a ver regularmente a la anciana y que no notó que tuviera demencia o dificultades en el habla. "Apenas tenía intervalos lúcidos", testificaron los forenses, que añadieron que "un ajeno a la medicina se daría cuenta enseguida de que una persona con Alzheimer no razona".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2008