Las dudas e interrogantes se acumulan en Bogotá sobre el éxito o fracaso de la misión humanitaria de Francia para prestar atención médica y lograr la liberación de Ingrid Betancourt y otros secuestrados en poder de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde hace años. En medio de un hervidero de rumores y noticias contradictorias, lo único confirmado es que un avión Falcon 50 francés está estacionado en el aeropuerto militar de Catam, en Bogotá, desde la madrugada del jueves. Su destino final es San José del Guaviare, en el departamento donde está secuestrada la antigua candidata presidencial.
A bordo del avión, que transporta personal y equipo médico, viajaron un representante de Francia y otro de Suiza, países que junto a España han sido en estos años los mediadores para intentar lograr un acuerdo que permita la liberación de los secuestrados. La misión lanzada por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, pretende establecer contacto con las FARC para atender a los rehenes con la salud más precaria. Oficialmente, la guerrilla no ha respondido a la misión. El Gobierno colombiano está dispuesto a interrumpir las operaciones militares y permitir un corredor humanitario.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2008