El intenso Sidamo de Etiopía, el café más antiguo de mundo; el exótico Jamaica Blue Mountain (cuyos granos se guardan en toneles como el ron); el Mysore de la India, con ecos de especias; el aterciopelado Barahona de Santo Domingo o el Nepal Mount Everest (con notas de jengibre), el único café cultivado al norte del Trópico de Cáncer y traído directamente desde Katmandú... Esencias para paladares sibaritas que llegan en monodosis. Son siete gramos que concentran un intenso aroma y van envueltos en celulosa, no en plástico, "que al recalentarse altera el sabor del café". Lo dicen los responsables de I Cultori del Caffe (www.icultoridelcaffe.com), un italiano y una española que tuestan en Trieste (cuna del espresso) granos de las cosechas más cotizadas y lo distribuyen a restaurantes y hoteles de cinco estrellas. Aunque como la cultura del café puede destilarse en casa, dan consejos para preparar el mejor expreso en la cafetera adecuada. Y un reto para expertos: "Mezclas de alta costura", un blend italiano que es descafeinado pero no lo parece.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2008