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Reportaje:

Málaga quiere M.A.S.

Miguel Ángel Silvestre es más que la estrella del momento. Más que el hombre deseado. Más que El Duque de Sin tetas no hay paraíso. En el Festival de Málaga lo saben, y por eso han escogido dos películas que protagoniza como platos fuertes.

El día de su 18º cumpleaños, Miguel Ángel Silvestre sufrió un traumatismo craneal con amnesia por lanzarse escaleras abajo con un monopatín. "Perdí el conocimiento camino del hospital hasta 11 veces", enseña la cicatriz en la cabeza. "Un poco más abajo y no lo cuento". Lo dice mientras patina temerariamente por la casa del fotógrafo. Minutos antes de demostrar sus habilidades acrobáticas para esta sesión, recuerda su primer casting, a los 19 años, con voltereta en el aire incluida, por supuesto, para Un paso adelante. No le cogieron. El elegido fue Álex González, hoy uno de sus grandes amigos, con quien ha competido para varios papeles. Ambos intérpretes coincidieron al fin el año pasado en el corto Dolly, donde el personaje de Silvestre le hacía una fiesta de despedida al de González, que se iba a vivir a Estados Unidos. "Después pasó en la vida real, pero al revés. Yo me iba a pasar unos meses a Chicago, para ir preparándome para mi primera peli en inglés [Reflections, donde comparte cartel con Timothy Hutton], y Álex me organizó una fiesta sorpresa en casa donde no faltó ni uno de mis amigos: Raúl Arévalo, Daniel Sánchez Arévalo, Ana Wagener, el boxeador José Yebes... Me dieron hasta un oscar al mejor colega", recuerda con la voz quebrada. A sus 25 años se ha convertido en el nuevo tío bueno oficial de la tele gracias a El Duque de Sin tetas no hay paraíso, de Tele 5. La popularidad le ha pillado desprevenido y se muestra algo celoso de su intimidad y de la imagen que proyecta. Tanto, que consulta a su representante, presente en todo momento, sobre lo conveniente de responder a algunas preguntas. La prensa rosa lo ha rebautizado como M.A.S. y utiliza sus robados para vender portadas. Algo que no le hace particularmente gracia. "Sé que no puedo controlar que otros comercialicen con mi imagen, pero me niego a convertirme en un producto".

No puedo evitar que comercialicen con mi imagen, pero me niego a convertirme en un producto

Su carrera cinematográfica socorre este encasillamiento. Las dos películas que ahora se estrenan en el Festival de Málaga muestran a un Miguel Ángel Silvestre polivalente. O, como dice su repre, Beatriz Castro, que interviene en la entrevista ante los titubeos del actor, "hay muy pocos actores españoles hoy en día que se puedan quitar la camiseta y además sean buenos intérpretes". ¿Y qué opina Miguel Ángel de ese empeño en desnudarle? "Hay que saber bailar este rock and roll". En 3:19, cinta inaugural del festival, encarna a un enfermo terminal de cáncer (para ello perdió 10 kilos), y en Zhao, al novio de una chica china adoptada en España. Ambas películas tienen un componente experimental que contribuye a dar aún más credibilidad a su presencia. "No busco alejarme de un canon de belleza, sino el pálpito que me da un personaje, sentir que realmente puedo contar algo con él".Iba para tenista profesional, pero una lesión le hizo reflexionar sobre "todo lo que estaba dejando atrás por cumplir mi sueño". Optó entonces por ser fisioterapeuta, como su padre, y se presentó a Míster Castellón "para costearme los estudios". Ganó, pero se quedó a tres asignaturas porque tuvo un flechazo con la interpretación. "Un día, paseando en bicicleta por Benicàssim, escuché una pelea muy fuerte en casa de mi abuelo. Subí corriendo, asustado, y me abrió mi tía, pidiéndome que guardara silencio: era un ensayo de una obra que ella iba a dirigir. Me quedé hipnotizado hasta el final: eran adultos jugando a ser niños. Enseguida supe que quería actuar, y eso que hasta entonces sólo había visto tres pelis en mi vida: Pretty woman, E.T. y Solo en casa" .

El Festival de Málaga se celebra desde hoy hasta el 12 de abril. www.festivaldemalaga.com

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2008