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Reportaje:Chequeo a la Ley de Barrios

El renacer de La Mariola

El barrio de Lleida, históricamente marginado, goza de unanueva rambla y tendrá un CAP y un museo de la ciencia

La Mariola está dejando de ser el barrio feo de Lleida. Han bastado algo más de dos años de intervenciones urbanísticas para que esta parte más occidental de la ciudad, marginada históricamente por las administraciones, haya remozado su imagen externa y mejorado la calidad de vida de sus vecinos. El responsable de este cambio, que es perceptible ya a simple vista, es el llamado Plan de Barrios aprobado por la Generalitat a finales de 2004.

El Gobierno catalán y el Ayuntamiento prevén invertir a partes iguales en este barrio de más de 11.000 habitantes 11 millones de euros. De todas las actuaciones incluidas en el proyecto de intervención integral diseñado por los técnicos ya se han ejecutado más del 60%. Entre las dos instituciones llevan invertidos hasta ahora a partes iguales ocho millones a cuenta del Plan de Barrios. Según los vecinos, las obras acumulan un retraso de tres o cuatro meses. Sin embargo, la concejal de Urbanismo, Marta Camp, apunta a que el plan se ha ejecutado según el calendario previsto y confía en que las obras más importantes estén acabadas a finales de año.

"Ya tocaba que invirtieran aquí lo que no han gastado en 20 años"

La nueva rambla será un amplio paseo arbolado de 350 metros de largo

Durante 2006 y 2007 se pavimentaron calles, se ampliaron aceras, se plantaron árboles, se eliminó el cableado eléctrico exterior de los bloques Ruiz de Alda, se restauraron las fachadas de los edificios más antiguos y se reordenó la urbanización de la zona comprendida entre las calles de Júpiter, Cardenal Cisneros, Mariola y el paseo de Ronda. En breve se terminarán los trabajos de soterramiento de dos transformadores eléctricos de grandes dimensiones situados en las calles de Mart y de Rossinyol. El Plan de Barrios incluyó esta obra para eliminar barreras arquitectónicas y mejorar la imagen del paisaje urbano.

Por su parte, la empresa Adigsa, titular de 1.846 pisos en el barrio, todos ellos construidos entre 1954 y 1972, está a punto de finalizar la rehabilitación de los edificios y espacios públicos de los bloques Gaspar de Portolà y Joan Carles, con una inversión de 1.186.000 euros.

Las primeras mejoras ya han cristalizado con la nueva Rambla de La Merçè, un amplio paseo arbolado de unos 350 metros de longitud sobre el que pivotarán algunos de los equipamientos previstos. Esta rambla, que ha costado tres millones, se prolonga desde Joc de la Bola hasta la plaza de Galícia, tiene un espacio central para viandantes de 12 metros de ancho y dos carriles de circulación de vehículos por sentido. El paseo incluye también la construcción de dos rotondas para regular el tráfico, una en la intersección con la calle del Bisbe Irurita y otra en la calle de Pius XII. Será una nueva entrada al barrio desde el norte de la ciudad.

Junto a este vial se ha empezado a construir el nuevo centro de asistencia primaria (CAP) de La Mariola, que se llamará Primero de Mayo. Este equipamiento de salud no forma parte del Plan de Barrios pero servirá para dar servicio a 30.000 vecinos del barrio y de las zonas próximas de Ronda, l'Escorxador y Acadèmia. El edificio, de 1.753 metros cuadrados, tendrá tres plantas y el coste de las obras superará los tres millones. "Este centro es muy importante porque en los últimos 25 años nos visitábamos en un CAP provisional situado en los bajos de un edificio del paseo de Ronda, donde los pacientes no teníamos la intimidad necesaria", señala Máximo Blanco, presidente de la asociación de vecinos de La Mariola.

"Ya tocaba que nuestros gobernantes se acordaran de nosotros e invirtieran en el barrio aquí todo lo que no se gastaron en los últimos 20 años", dice Llorenç G., un pensionista de 78 años que pasa muchas horas del día observando cómo las obras están transformando el distrito en el que ha residido toda su vida. "Esto está desconocido", añade. Al igual que Llorenç, los vecinos están contentos con las mejoras que se están realizando porque permitirán aplicar estrategias de cohesión social y dinamización económica como una ludoteca y un servicio maternoinfantil, con una inversión de un millón. El edificio de la ludoteca estará ubicado entre las calles de Pius XII y Ferran el Catòlic, en una zona de expansión del barrio.

El proyecto que se encuentra más retrasado es el del Museu de la Ciència, que el Consistorio construirá en la falda de la colina de Gardeny en colaboración con La Caixa. Este equipamiento cultural estará dedicado al planeta Tierra y albergará el legado del científico Joan Oró. El presupuesto es de 3,5 millones de euros. El Consistorio rehabilitará el edificio de la antigua residencia de suboficiales y la entidad financiera se encargará del proyecto museístico. El objetivo es crear un edificio singular como centro interactivo de divulgación científica y tecnológica, al servicio de los investigadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2008