En torno al núcleo de Raúl, Casillas, Guti y Ramos, el Madrid ha alcanzado la gloria con más corporativismo que brillantez.
CASILLAS. La excelencia habitual
Decisivo en muchos partidos, sobre todo en el primer tramo del campeonato, con actuaciones para los manuales de historia como ante el Zaragoza en Chamartín. Su regularidad es extraordinaria, no se le recuerdan grandes fallos y no resta puntos a su equipo, insólito en un portero.
SERGIO RAMOS. El maratoniano
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Un atleta capaz de asumir toda la vía derecha de un equipo falto de extremos. El más peligroso en las jugadas a balón parado en el área adversaria y con un golpeo de la pelota muy notable para ser defensa. Una tacha: en ocasiones se pasa de frenada y recibe demasiadas sanciones.
CANNAVARO. Mejor que el año pasado
Mejor que la temporada anterior, pero sigue lejos de ser aquel central que guió a Italia al título mundial en 2006. Tiene gran ascendente sobre el vestuario por su intachable profesionalidad, lo que también le concede jerarquía en el campo, aunque sin tantas lesiones, Pepe y Heinze le hubieran discutido la titularidad. Tiene cierta bula arbitral. Saca el látigo con frecuencia.
PEPE. El héroe del Camp Nou
Penalizado por tantas lesiones, dejó una huella magnífica en el Camp Nou. Un central ágil, recio y con una relación correcta con la pelota. Con él puede haberse acabado la maldición de los centrales extranjeros en el Madrid. Un fijo para el futuro.
HEINZE. Conoce las teclas
Mejor como central que como lateral, posición en la que sufre con la pelota en los pies. Como buen argentino, conoce las teclas de un defensa.
MARCELO. La parte más débil
La parte más débil. Le cuesta defender, no cierra bien. En ataque su constancia no resulta productiva. La sombra de Roberto Carlos es infinita.
DIARRA. Ni quita ni pone
Representante de la nueva querencia del fútbol por los pivotes africanos forrados de músculo. Mejor para Ligas con un juego más directo y dislocado, no en un campeonato en el que pasta la pelota. Ni quita ni pone.
GAGO. Confuso
No termina por definirse como toro o torero. Intenta demasiadas cosas y pierde la posición con frecuencia. Nada que ver aún con el futbolista que acunó Boca y al que algunos veían como una secuela de Fernando Redondo. Tampoco le ha ayudado la indefinición de Schuster en el centro del campo, la falta de un ideario claro del equipo.
GUTI. Sobresaliente
Sobresaliente, con muchos partidos buenos y algunos buenísimos, como su maravillosa actuación ante el Valladolid. Por fin se siente importante y, salvo su expulsión en Murcia, se le ha visto más estable, sin la necesidad de un diván como en otros cursos. El gran filtrador de pases de la Liga, el hilo del equipo.
BAPTISTA. Irrelevante
Su gol en el Camp Nou. Punto final. En conjunto, irrelevante.
SNEIJDER. Un telonero
Bien al principio y al final, en el paréntesis un futbolista invisible, al que se le presuponía mayor repertorio, no sólo su destreza para golpear la pelota. Llegó como líder del Ajax, pero en Madrid ha sido un telonero más. Debe mejorar su producción, ser un referente.
ROBBEN Incógnita para el futuro
Cada regate suyo cuesta una millonada. Llegó con grandes cicatrices y en Madrid no ha dado con el curandero. Ha confirmado su etiqueta de frágil y su futuro es una incógnita.
ROBINHO. La mejor chistera
Hasta enero, de lo mejor del equipo, el más desequilibrante y con buena puntería. Más productivo desde la izquierda. En la primera vuelta resultó decisivo, el mejor recurso para todos sus compañeros. La chistera del equipo.
RAÚL. El número uno
Sin Ronaldo a la vista y más cerca de la portería ha resucitado, ha vuelto a exhibir su mejor versión. Sacrificado, con una extraordinaria fortaleza mental y gran puntería. Ha vuelto a ser el líder, en el campo y en la caseta, donde se encuentra feliz sin tanta púrpura a su alrededor. Mucho más que el gran goleador del equipo.
VAN NISTELROOY. Un valor seguro
Excelente hasta su intervención quirúrgica. Puntual con el gol, capaz de barrer él solo el frente de ataque y bien enchufado a Guti, Raúl y Robinho. Un valor seguro si le aguantan los años y sus castigadas piernas.
SAVIOLA. Intrascendente
Sin peso alguno.
DRENTHE. En la sala de espera
Un primer curso irrelevante. Le ha costado marcar su territorio y sólo ha dejado alguna huella como agitador por la banda izquierda. Su juventud le permite seguir en la sala de espera.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2008