Al Getafe se le adivina que quiere llegar a ser un buen equipo. El Villarreal, con hechos, demuestra día a día, partido a partido, que ya lo es. Así de simple. Parecidos con grandes diferencias. Las que marcan el plus de calidad que el conjunto castellonense posee en todas sus parcelas. Comenzando por Diego López en la portería. Culminando con Nihat en el ataque. Y en medio, la exquisitez y creatividad de los mediocampistas. Allí donde se cuece el juego, allí donde se fraguan las victorias. En el lugar en el que habita Cazorla, el gran desconocido. Con una carrocería que nadie diría que es de un futbolista de élite, su repertorio de controles y pases resulta digno de ver y analizar. Como el que le dio a Rossi en el primer gol de Nihat. O el contragolpe que condujo y dio paso al segundo y definitivo gol.
VILLARREAL 2 - GETAFE 0
Villarreal: Diego López; Venta, Gonzalo Rodríguez, Godín, Capdevila; Cazorla, Senna, Bruno, Pirès (Mati Fernández, m. 68); Nihat (Tomasson, m. 60) y Rossi (Cani, m. 80). No utilizados: Viera; Ángel, Cygan y Guille Franco.
Getafe: Abbondanzieri; Cortés, Cata Díaz, Tena, Licht (Gavilán, m. 62); Contra, Pallardó, De la Red (Cotelo, m. 77), Granero; Albín (Manu del Moral, m. 56) y Braulio. No utilizados: Ustari; Belenguer, Kepa y Richi.
Goles: 1-0. M. 37. Rossi, tras un magistral pase de Cazorla, asiste a Nihat, que marca a placer. 2-0. M. 43. Nihat culmina de nuevo una contra llevada por Cazorla y Pirès.
Árbitro: Fernández Borbalán. Amonestó a Senna, Braulio, Tena y Contra.
Unos 20.000 espectadores en El Madrigal.
El delantero turco suma ya 17 goles gracias a los dos conseguidos ayer
Cortesía de la casa, concedió el Villarreal unos primeros instantes al Getafe para que cogiera confianza. Liderado por un elegante De la Red, secundado por un irreverente y genial Granero, el conjunto del sur de Madrid tuvo un comienzo alentador. Y, como de costumbre, sus intentos quedaron en el olvido por su falta de toque y sensibilidad en los últimos metros.
El juego de control y asociación pertenecía al Getafe, que descubrió una nueva cara del Villarreal: la del contragolpe. El contraataque requiere futbolistas ágiles de mente, rápidos de piernas y precisos para definir. Y a Pellegrini le faltan dedos en las manos para contar el amplio abanico de jugadores con esas características.
Todo lo que pintaba a peligro tenía color azul. Sin perder la calma, tranquilo, apareció el Villarreal matador. Cazorla -si estuviese en un club más mediático, sin duda que acapararía grandes portadas- hizo funcionar su imaginación. Un pase interior suyo fue amortiguado con esmero con el pecho por Rossi, que se deshizo con pasmosa facilidad de Cata Díaz. Llegado a la línea de fondo, el italiano asistió a Nihat para que marcase a placer. Casi sin darse cuenta, al Getafe le cayó el segundo en otra contra llevada por Cazorla a la que Pirès barnizó y Nihat le dio púrpura sin sobresaltarse. El turco lograba así su 17º gol de la temporada. Y el conjunto castellonense, con medio tiempo por delante para relamerse, dejaba claro su autoridad en el marcador y las diferencias que existen entre un Getafe que quiere darse a conocer en el fútbol y un Villarreal de sobra conocido. Un gusto de equipo. Refinado y pragmático.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2008