La comisión de honores y distinciones del Ayuntamiento de Cádiz, formada por cinco miembros del PP, tres del PSOE y uno de IU, aprobó ayer por unanimidad la retirada de la medalla de oro de la ciudad que Francisco Franco había recibido el día de su muerte. La petición había salido de IU y fue aceptada por los populares, que gobiernan con mayoría absoluta en la localidad, a pesar de que este debate fue rechazado en pleno municipal y la alcaldesa, Teófila Martínez, quiso retrasar esta reunión hasta septiembre.
La decisión se pudo tomar ayer después de que el PSOE forzara la convocatoria de la comisión en aplicación a la ley de régimen local. El portavoz de IU, Sebastián Terrada, salió contento. "Cádiz se ha quitado un lastre", sostuvo. Aunque las intenciones de este partido no acaban aquí. "El callejero gaditano todavía tiene una treintena de calles que hacen alusión a la dictadura. Aspiramos a modificarlas por nombres de mujeres".
El portavoz del PP, Ignacio Romaní, trató de restar trascendencia a esta medida. "Es algo que no le importa a los gaditanos. La gente se preocupa por si la ciudad está limpia o si hay policía, no por estas cosas", remarcó. Acusó a la oposición de forzar un debate "trasnochado" y a los medios de comunicación de ejercer "presión" para abordar este asunto.
Para Romaní, la verdadera noticia de la comisión de honores y distinciones reunida ayer era la condecoración a varias empresas e instituciones de la ciudad con nuevas medallas y no la retirada de la del dictador.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de mayo de 2008