Una actriz que canta. Ya. Sonrisa irónica o mueca escéptica. Hay tantos ejemplos penosos. La propia Maria de Medeiros admite haber dicho alguna vez lo de "vaya, otra actriz cantando" y se ríe por haber caído en la tentación. Pues sí, Maria canta. La protagonista de Pulp fiction canta e interpreta. Una canción de cine para empezar: Joana Francesa. La escribió Chico Buarque para una película de Carlos Diegues con Jeanne Moreau. Para el final, más cine, y de nuevo Buarque (Ela fez cinema).
Las canciones brasileñas de su disco A little more blue son algunas de las que marcaron su adolescencia. Cuando Portugal se desperezaba tras un letargo autoritario y en Brasil todavía andaban entre tinieblas. Canciones de resistencia política, comprometidas, pero también sensuales y encantadoras. Atentas a lo que pasa en el mundo. Hay un afán didáctico en la hija del compositor Vitorino d'Almeida. Mientras tocan los músicos, ella va contando la letra de la canción en español. Quiere situar las canciones en un contexto histórico y emocional: que se sepa que Caetano Veloso compuso A little more blue en el exilio londinense o que Chico Buarque creó Samba de Orly desde su refugio romano. De Chico y Caetano son la mayoría de las composiciones. Y ellos no alumbraron panfletos ni usaron la censura como coartada. Aquí la vara de medir -poética, musical...- podrían ser Dylan, Brel o Serrat.
Maria de Medeiros
Maria de Medeiros (voz), Pascal Salmon (piano), Romulo Marques (contrabajo y guitarra) y Edmundo Magalhães (percusión). Invitado: Rubem Dantas (percusión). VIII Edición Madrid EnCanto. Teatro Albéniz. Madrid, 4 de junio.
A Caetano ya no hay que presentarle, pero convendría descubrir de una vez para siempre a Francisco Buarque de Holanda. Los dos firman el armazón de un programa en el que hay temas de Rita Lee, Dolores Duran -esa amorosa A noite do meu bem que la abuela de Maria le cantaba como una nana- o Jorge Ben. No siempre acierta en el tono de este viaje a su adolescencia y a la revolución portuguesa -canturreó Grândola vila morena en medio de la buarquiana Tanto mar. Memoria afectiva de un tiempo en el que todo se cuestionaba y los enemigos no eran tan difusos como ahora.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2008