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Grau admite que la tasa de basura sube la presión fiscal

La federación vecinal rechaza un aumento de impuestos

El teniente de alcalde de Valencia, Alfonso Grau, defendió ayer con ahínco que los vecinos de la ciudad no pagarán dos veces el tratamiento de la basura, para acabar admitiendo que la presión fiscal de las familias subirá con la nueva tasa de residuos. Los ciudadanos, además de los impuestos municipales que abonan ahora, deberán reservar cada año entre 22,20 y 44,40 euros más para el reciclaje de sus desechos, un servicio que hasta ahora cubría el Consistorio con la recaudación ordinaria.

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"Si eso es así, y se va a gravar al ciudadano con un nuevo impuesto, estaremos en contra", advirtió María José Broseta, presidenta de la Federación de Vecinos de Valencia. "Tendremos que verlo con los recibos en mano y que nos lo expliquen, pero si hasta ahora se pagaba con los impuestos y se aprueba una tasa nueva, no me parece ni justo ni correcto", añadió Broseta.

El Ayuntamiento destina más de 21 millones de euros de sus presupuestos al reciclaje y eliminación de la basura, una cantidad que transfiere anualmente a la Entidad Metropolitana de Tratamiento de Residuos (Emtre). Este organismo, que engloba a la ciudad y otras 44 localidades de L'Horta, pretende aprobar hoy un recibo por reciclar la basura que girará directamente a los vecinos a partir de octubre. Con esta tasa en marcha, Valencia se ahorrará los 21 millones que consignaba para el reciclaje y que salían de "todos los impuestos", como reconoció Grau. Sin embargo, el PP no tocará los tributos. Así, el servicio será el mismo, se reciclará la basura, pero no habrá compensación por la nueva tasa, que abonarán los vecinos además de sus impuestos.

Grau minimizó el aumento de la presión fiscal y argumentó que "al final es el precio de un café o un par al mes por domicilio en la mayoría de hogares". Según el teniente de alcalde, el dinero liberado se puede dedicar "a más centros de mayores, bibliotecas o lo que sea". Además, los costes del tratamiento de la basura no han parado de crecer -"antes había un contenedor para todo, ahora cuatro"-, mucho más que la presión fiscal, destacó. Entre 1986 y 2007, el gasto por el reciclaje ha subido un 822,9%, frente al 188,9% de la presión fiscal.

Grau negó que los ciudadanos vayan a sufrir "una doble imposición". El edil socialista Juan Ferrer denuncia que en el pleno de julio de 1985 se derogó la antigua tasa de la recogida de basura y su tratamiento, y se incluyó en el impuesto de la contribución territorial urbana, el actual IBI. Por ello, Ferrer exige que el Ayuntamiento rebaje un 13% el IBI para evitar que con la nueva tasa se produzca "una subida encubierta de impuestos". Ayer denunció que el PP necesita la tasa para evitar deudas por el reciclaje, ya que el presupuesto de este año no cubre toda la factura.

El teniente de alcalde, en cambio, afirma que lo que se eliminó en 1985 es solo la recogida de basura y que no se puede pedir al Ayuntamiento que rebaje el IBI por una tasa que está derogada y un servicio, el del reciclaje, que realiza el Emtre y Valencia no financia de un tributo concreto. Grau retó a otros Ayuntamientos que tampoco cobran una tasa de basura a descontar de los impuestos el dinero que ya no destinarán a ese fin. "A ver si tienen narices", dijo Grau tras criticar a los consistorios socialistas por pedir que se aplace la tasa y se revise. La Emtre, que preside el concejal del PP Ramón Isidro Sanchis, pretende aprobarla hoy aunque el PSPV vote en contra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2008