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Reportaje:EUROCOPA 2008 | Falta un día

Hay vida tras Cristiano Ronaldo

El mercadeo del portugués solapa por ahora un torneo lleno de incertidumbres - España aterriza en Innsbruck y se multiplican las dudas sobre el rendimiento de los 'ingleses' de Luis

Visto que el fútbol actual es un páramo de estrellas, la más deslumbrante, Cristiano Ronaldo, se ha encumbrado por encima del club que tan bien le paga, de la selección que le proyecta en el gran escaparate internacional y hasta de la mismísima Eurocopa que arranca mañana en Basilea. El chico ha decidido salir a subasta, flirtear con todos y convertir la concentración portuguesa en un avispero. De este modo atrae todos los focos con la complicidad de su técnico en Portugal, Luiz Felipe Scolari, y el guiño mercantilista de su federación, que hasta consiente las reventas para los entrenamientos del equipo en Neuchâtel. Como si el torneo suizo-austriaco no pudiera levantar el telón hasta que Cristiano tire los dados.

El portugués ha salido a subasta y ha hecho de la concentración un avispero

El caso de Cesc es el más inquietante: el líder del Arsenal es un peso pluma en España

El portugués ha prendido la mecha en su propio beneficio y amenaza con no declarar su amor al United, al Real Madrid o a Sandro Rosell hasta el final del campeonato. Para evitar el empacho, mientras el jugador hace saltar la banca, mejor que ruede la pelota y el fútbol gravite sobre otros debates. Por ejemplo sobre el deshilachado equipo español, que aterrizó ayer en Innsbruck con unas cuantas dudas.

No hay selección que se entronice en los amistosos previos a las grandes citas, partidos de teloneros ante rivales deprimentes en los que nadie se arriesga a un simple moratón. Pero el equipo de Luis Aragonés ha dejado algunas huellas inquietantes: una cadencia de juego paquidérmica, como si un perezoso toqueteo de la pelota garantizara el nirvana, una evidente distensión defensiva y una inquietante incompatibilidad con la selección de los pretorianos de la Premier, el gotha del fútbol. Con España no hay rastro del Xabi Alonso que, en ocasiones, ha tocado la corneta del Liverpool, del Cesc que carga con el Arsenal en su mochila y del Fernando Torres que se ha esculpido como un reputado goleador en Anfield. Habituados a otro ritmo, a un fútbol con más decibelios y, en el caso de la tropa de Rafa Benítez, a un juego de larga zancada, con España no se reconocen y el equipo lo paga. En el Liverpool, Alonso presume de un pase largo que la roja, proclive al toque corto, censura, y Torres saca el mazo cuando tiene un amplio horizonte y un ancla por detrás, caso de Kuyt, que le rebaje de otros servicios. Para alivio del ex jugador de la Real, España podría mezclar el juego, pero le faltan extremos que reclamen el balón en carrera y al espacio; para evitar sofocos al Niño, Luis podría echar el lazo a Villa, pero eso le obligaría a prescindir de un centrocampista.

El técnico no se fía, considera que con un grupo tan liviano en el eje se defiende mejor con cinco que con cuatro. Un jeroglífico. El caso de Cesc es el más inquietante: el líder absoluto de un conjunto tan admirable como el Arsenal es un peso pluma con España. Sobre el campo destila cierta nostalgia y no enhebra con chicos de su misma escuela (Xavi, Iniesta), como si hubiera una saturación clónica.

En cualquier caso, no hay selección a la que no le falte alguna puntada y Luis, ajeno por fortuna al trapicheo de Cristiano Ronaldo, tiene hasta el martes para perfilar el primer asalto, con la Rusia que prima Roman Abramóvich y adiestra Guus Hiddink, un malabarista con selecciones de vuelo raso. Aún no hay motivo alguno para el pesimismo crónico ni para que las vísperas se conviertan en un tormento. Curiosamente, esta vez, al menos hasta el cierre de esta edición, el equipo convive con los medios de forma balsámica. De forma inopinada, donde se atiza la hoguera es en el tenis y en el baloncesto. ¿Será una señal?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2008