"Marcar la historia". El lema es escueto. La empresa, titánica. Rafael Nadal, tricampeón invicto de Roland Garros, se enfrenta con cuatro años serigrafiados sobre el pecho a su semifinal de hoy contra Novak Djokovic (TVE-1, 13.00): 2005, 2006, 2007 y 2008. Los tres primeros coinciden con sus tres títulos parisinos y destacan tachados en negro sobre el blanco de su camiseta. El cuarto permanece inmaculado y anuncia el objetivo de 2008. "Marcar la historia", se leía ayer en su zamarra. Igualar a Bjorn Borg, el sueco de hielo que ganó cuatro títulos seguidos en su camino hacia los seis. Mantener el número dos, que será para quien gane hoy. Y entrar en los libros acompañado por "un pequeño cambio" en la plantilla que protege sus pies, y pese a lo que queda de unas ampollas "ya controladas" en la mano izquierda.
Frente al rey, el héroe del pueblo. "Novak está hambriento", avisa Marian Vajda, técnico del número tres del mundo. "De la semifinal del año pasado a ésta ha cambiado. Mental y físicamente es muchísimo más fuerte", continúa. "Todavía tiene sus subidas y bajadas, pero aprende. La vida de tenista no es fácil. Cada día debemos hablar, porque cada día tiene un rival diferente y una presión diferente. Debo motivarle. No es fácil. Yo intento ser positivo y no criticarle. Cuando lo hago, espero a que esté calmado, dos días después del partido, y cuando estamos entrenando. Por su mentalidad, tienes que decirle las cosas directamente para que aprenda"
Vajda habla del rival con oronda admiración. Sus decisiones, sin embargo, poco tienen que ver con las de Toni Nadal, el entrenador del número dos. Con dos días para preparar su partido, el español se entrenó dos horas el miércoles "para no perder la intensidad"; otra hora y media ayer; probó la nueva plantilla y el nuevo vendaje especial que deben proteger su pie derecho "como una segunda piel"; y, entre medias, visitó el Palacio de Versalles. Djokovic, no. El serbio no se entrenó el miércoles, porque prefirió jugar al golf, y dedicó su entrenamiento de ayer al fut-tenis y a pelotear con su hermano de diez años. Poco serio. O no. Fueron sólo diez minutos, pero fueron. Vajda se colocó en una esquina para lanzar bolas altísimas sobre el revés de Djokovic. Y Djokovic reclamó que fueran "más profundas". Que volaran "con más spin ". Que Vajda fuera Nadal.
"Improvisamos, claro", se ríe el técnico; "pero es bueno que se acostumbre a ese peso de pelota. Debemos estar preparados. Va a ser una gran lucha", prosigue. "Rafa es el mejor de la historia en tierra". Nadal sigue dándole vueltas al saque -"estoy descoordinado"- y preparado para defender el puesto que ocupa desde hace 150 semanas. "Está a un muy buen nivel", dice Toni. "Tiene que intentar ser positivo todo el partido y jugar agresivo, tener la mentalidad dispuesta para el trabajo. Ha tenido dos partidos cómodos y por eso tiene que ir fresco de cabeza".
En el día en el que Vivi Ruano y Anabel Medina buscan el título de dobles, Nadal se la juega con Djokovic. Es un partido y algo más, como dice su camiseta: la antesala de una cita para la historia.
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Ivanovic, 'número uno'
El asunto tiene revolucionado al mundo del tenis. Justine Henin, la número uno torturada, se ha retirado, vale. ¿Pero por qué ha pedido que anulen su ránking? La decisión de la belga ha tenido dos consecuencias: los rumores sobre lo que esconde su marcha circulan con bajeza de alcantarilla. Y su sustituta cambia de nombre cada semana. Caída Maria Sharapova, desde ayer Ana Ivanovic, la niña que aprendió a jugar en una piscina, es la mejor jugadora del mundo. La serbia, de 20 años, venció a su compatriota Jankovic (6-4, 3-6 y 6-4) y jugará mañana la final ante la rusa Safina.Fue el triunfo de su tenis de plomo y la consagración de su publicista. Ivanovic vende inocencia. Tanta que se supone que ni siquiera las toneladas de páginas escritas esta semana lograron hacerla saber que podía ser la número uno. "¡Estoy emocionada!", dijo. "No lo sabía. Tras el partido, una señora vino a decírmelo al vestuario".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2008