Continuismo contra viento y marea. No importa si el diagnóstico es crisis o desaceleración económica, el Ministerio de Fomento tiene la "certidumbre" de que invertirá todo lo previsto en esta legislatura. La ministra Magdalena Álvarez presentó ayer en el Congreso las líneas de actuación de su departamento, sin sorpresas: pondrá en servicio los 1.300 kilómetros más de ferrocarril de alta velocidad previstos y 1.500 kilómetros de autovías. Todo según lo proyectado en el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transportes (PEIT).
El Gobierno reitera que el AVE llegará en 2010 a Valencia y a Francia
Esa "certidumbre", según explicó la ministra, está avalada por el hecho de que existe suficiente "cobertura financiera" y porque su ministerio no trabaja en función de una "coyuntura cíclica", sino a medio y largo plazo. "El PEIT es música, pero con una partitura que se cumple al milímetro", respondió Álvarez a las dudas de los diputados de la oposición.
Añadió que los datos de licitación de este año (6.823 millones de euros durante el primer cuatrimestre del año, un 64% más que el año anterior) demuestran que se ha podido "apretar el acelerador" y lanzar un mensaje de tranquilidad al sector de la construcción "en el peor de los escenarios".
Tampoco el alza del precio del petróleo, que tiene en pie de guerra a los transportistas, hará variar la política diseñada en el PEIT. El diputado de Iniciativa per Catalunya Joan Herrera le preguntó si pensaba revisar ese plan para realizar una política más centrada en la movilidad que en el cemento.
La ministra respondió que sí se revisa el PEIT en proyectos puntuales pero que "lo mejor es enemigo de lo bueno": "Nunca se empezará nada si estamos esperando a encontrar algo mejor".
Para paliar los serios problemas que causa a todo el sector de transportes la subida del crudo, la ministra remitió a las mesas de trabajo en marcha. Respondió al diputado de CiU Pere Macías que no son de su competencia las principales reivindicaciones de los transportistas (eliminación del céntimo sanitario que grava el combustible en seis comunidades) y de la prohibición de transportes pesados en festivo en algunas autonomías.
De lo que sí depende de Fomento, también más de lo mismo: créditos del ICO para renovar flotas y mejoras en la formación de los profesionales y de la calidad del transporte público por carretera.
Álvarez se comprometió a poner en marcha un foro de la movilidad, prácticamente la única novedad de su programa de actuación, junto con el compromiso de eliminar todos los puntos negros en carretera (776 tramos de alta siniestralidad).
Por lo demás, la ministra reiteró sus planes de puesta en servicio de las nuevas líneas de alta velocidad. En 2010 el tramo Barcelona-Frontera francesa y Madrid-Cuenca-Albacete-Valencia: en 2012, el eje atlántico gallego, y en 2013 la conexión de Galicia con la meseta.
Pero la ministra está más que escaldada del escándalo por el retraso de la llegada del AVE a Barcelona y se ha jurado que nunca más pondrá un día concreto de inauguración. "Nos hemos retrasado mes y medio y bien que lo hemos pagado. Se me ponen los pelos de punta cada vez que me hablan de plazos". Y se curó en salud reiterando que se trata de las fechas que aparecen en los contratos de obras.
La única sorpresa fue la franqueza con la que aceptó las críticas por los controles de seguridad en los aeropuertos. "No me encuentro con fuerza para defender" la normativa europea, con la que "no estábamos de acuerdo" cuando se aprobó. Esos controles, que Bruselas ya ha aceptado revisar "no tienen el valor que tienen que tener", zanjó la ministra.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2008