El aluvión de pronósticos, a veces no coincidentes, sobre la evolución de la economía está animando a los inversores a deshacer posiciones.
El BCE mantuvo los tipos de interés en el 4%, pero "estiró" la crisis al rectificar al alza el crecimiento para este año y rebajarlo para el próximo, al tiempo que se dejaba caer la posibilidad de un ajuste al alza del precio del dinero ante la subida de la inflación, que se revisó al alza.
El Ibex 35 cerró la sesión con un recorte del 0,76% después de mantenerse casi toda la sesión al alza. La débil apertura de la Bolsa de Nueva York, unida al repunte del precio del petróleo desconcertó a unos inversores ya preocupados por las recomendaciones negativas de un importante banco de inversiones sobre la banca mediana española.
El Ibex 35 vuelve a cerrar cerca de la zona de los 13.200 puntos y con los inversores completamente desorientados.
La revisión al alza de las previsiones de crecimiento del PIB de la eurozona para este año llega un día después de que la OCDE pronosticara lo contrario, sobre todo para España, al tiempo que todo el sector bancario sufrió las consecuencias de las recomendaciones negativas de Morgan Stanley para la banca mediana. Curiosamente, el vicepresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Donald Kohn, anunciaba una "deslucida" temporada de resultados y más problemas de caja por la escasez de activos para el sector bancario estadounidense.
La confusión era grande al cierre de esta sesión, lo que se tradujo en un descenso importante de la contratación en el Mercado Continuo. El total negociado en esta sesión bajó por tercer día consecutivo hasta situarse en 3.539,36 millones de euros, de los que menos de 3.000 millones correspondieron a las operaciones del "mercado abierto".
Una de las preguntas que se hacían los habituales del parqué madrileño se refería al posible efecto de todos esos pronósticos sobre los resultados de las empresas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2008