Un centenar de trabajadores de la mina de Serrabal, convocados por la CIG y UGT, impidieron ayer que los topógrafos de Adif empezaran a medir los terrenos del yacimiento afectados por la construcción del AVE entre Santiago y Ourense.
Florentino Castro, presidente del Comité de Empresa de Ramsa (la empresa propietaria de Serrabal), garantizó que los trabajadores "estarán día y noche vigilando la zona" para impedir las obras y acusó a los políticos de "pasar olímpicamente" de su causa.
Los mineros aseguran que el trazado del AVE "pone en peligro más de 500 empleos" entre Serrabal y las plantas de Ferroatlántica de Cee, Dumbría y Sabón, dependientes de la mina.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2008