Hace apenas dos semanas que José Manuel González Grandal y su presunto socio, José Carlos Barros Romero huyeron a Suramérica dejando atrás a sus víctimas, la mayoría emigrantes de Salvaterra y residentes en varias provincias españolas, que firmaron falsos contratos de compra de de viviendas y locales que no existen. Una estafa calculada, cuyo verdadero alcance investiga la Guardia Civil, aunque de las denuncias presentadas por 30 de los más de cien afectados, se estima que la cantidad obtenida por los pagos como reserva o garantía de compra ronda los cuatro millones de euros.
Enseñó pisos que no eran suyos para mostrar la calidad y los acabados
Haciéndose pasar por gestor inmobiliario y utilizando la identificación fiscal y otros datos confidenciales de al menos dos promotoras con sede en Vigo (Promocons Visalmi, SL, y Manuel Vázquez, SL), otra con domicilio fiscal en Barcelona (Abrea Real Estate, SL) y de la sociedad Gestihogar, el fugitivo González Grandal, de 36 años, presunto cerebro del timo, comenzó hace un año a ejecutar una de las modalidades de estafa más insólitas que se conocen.
Según las diligencias, Grandal y su socio comenzaron a cobrar las entregas a compra de pisos fantasma en Salvatierra y Cangas a principios del pasado verano. A través de Abrea Real Estate cobró las primeras entregas a cambio de supuestos contratos en los que figuraba la localización del solar donde la promotora iba a construir.
Algunos clientes residentes en Mallorca comprobaron la solvencia de la empresa y los créditos que había solicitado, pero pasados varios meses y viendo que la obra no comenzaba pidieron explicaciones a Grandal. Éste les dijo que uno de los socios de la promotora había sido detenido por narcotráfico y que la empresa había vendido el solar a Manuel Vázquez, SL.
"Nos quedamos tranquilos porque se trataba de una promotora solvente y firmamos los nuevos contratos a nombre de esta empresa", explicó M. M., uno de los estafados en Salvaterra. "Además, para darnos todas las garantías nos decía que estuviéramos tranquilos, que detrás de la operación estaba su tío, Arturo Grandal, el alcalde de Salvaterra, y un directivo de Caixa Nova", añadió.
Entre los denunciantes, figuranm 10 residentes en Mallorca que compraron 24 pisos y entregaron a cuenta un millón de euros, aproximadamente. Pero la Guardia Civil ya ha localizado afectados de Santiago, Redondela, As Neves y Vigo, muchos de ellos residentes fuera de Galicia.
Grandal llegó a enseñar pisos piloto de edificios de inmobiliarias con promociones en en Salvaterra e incluso viviendas acabadas para que sus víctimas comprobaran la calidad de los materiales y los remates. También han denunciado que vendió el mismo piso y el mismo local comercial a distintas personas, según consta en los documentos mercantiles que falsificó.
En sus viajes a Mallorca, donde Grandal encontró uno de los principales filones para perpetrar sus timos, se alojaba en hoteles de cinco estrellas y alquilaba coches de lujo. "Todo para impresionar, y con la documentación en regla, licencia de obra, memoria de calidad, y no sabemos cómo pudo conseguir esos documentos", declaró I. P., otro de los estafados.
Su socio, José Carlos Barros, escapó días antes que Grandal y después de conseguir un crédito de 300.000 euros en la sucursal del Banco Banesto de Salvaterra. La novia de Grandal, de nacionalidad colombiana, tenía la franquicia de Benetton en un local comercial en la Plaza Elíptica de Vigo. Cuando agentes de la Guardia Civil fueron a interrogarla se toparon con la tienda cerrada y comprobaron que también había huido.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2008