El filósofo Daniel Innerarity (Bilbao, 1959) resultó galardonado ayer con el Premio Eusko Ikaskuntza-Caja Laboral de Humanidades, Cultura, Artes y Ciencias Sociales. El jurado valoró por unanimidad la "universalidad" de su pensamiento, al tiempo que elogió "la legibilidad de sus reflexiones", lo que ha permitido "un mayor acercamiento de sus trabajos a la sociedad".
"La Filosofía dice cosas que son difíciles, pero no tiene que ser más difícil de lo que ya es", comentó Innerarity a EL PAÍS tras darse a conocer el galardón, cuyo acto de entrega se celebrará en octubre. Y abundó en esta idea recordando las palabras de José Ortega y Gasset: "La claridad es la cortesía del filósofo".
Profesor titular de Historia de la Filosofía de la Universidad de Zaragoza e invitado de la Sorbona parisina y del Instituto de Estudios Políticos de Burdeos, también en Francia, Innerarity recibió la noticia del premio con alegría, porque llega de una institución que aprecia "mucho".
El papel de las ideas
A ello agrega que en el jurado figuran los rectores de las universidades de Euskadi, Navarra y el País Vasco francés. Este reconocimiento se suma al Premio de Ensayo Miguel de Unamuno que recibió en 2002, el Nacional de Literatura en la modalidad de ensayo que ganó en 2003 y el Espasa de Ensayo de 2004.
El filósofo bilbaíno, nombrado en 2005 por la revista Le Nouvel Observateur uno de los 25 pensadores más importantes del mundo, ha volcado sus conocimientos en nueve libros y más de medio centenar de artículos y conferencias. La función de la política en este mundo globalizado es un asunto recurrente en sus reflexiones. "Las ideas desempeñan un gran función en política; sin ellas no se puede gobernar. Pero es verdad que ya no estamos en ese mundo de las ideologías clásicas, con ideas cerradas", comentó Innerarity, quien defiende "un pensamiento abierto al aprendizaje y la buena observación de la realidad".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2008