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Cultura analizará el cambio en la protección de la cueva de Praileaitz

La consejera de Cultura, la peneuvista Miren Azkarate, se mostró ayer dispuesta a modificar el actual decreto de protección de la cueva prehistórica de Praileaitz, ubicada en Deba, si los informes científicos así lo recomiendan. "Nunca me he negado a eso y siempre he manifestado que hay que esperar a ver los resultados de los estudios y qué procedía" hacer, afirmó ayer en San Sebastián, un día después de que la Diputación de Guipúzcoa propusiese ampliar la zona de defensa de la gruta, en cuyas proximidades se abrió una cantera hace ya 33 años.

Los estudios encargados por la institución foral han sacado a la luz siete nuevas cavidades y parece que "todas forman parte del mismo sistema cárstico", el de Praileaitz, y que, por tanto, pueden existir comunicaciones entre ellas. Ante esta situación, la Diputación considera recomendable ampliar el grado de máxima protección de la denominada área 2, que abarca una zona de 50 metros de radio a la redonda en torno a la cueva y en la que está prohibida la extracción de piedra, al área 4, que coge cien metros.

Azkarate: "Siempre he dicho que hay que esperar a los estudios"

En esta última zona, y con el actual decreto, está prohibido sacar piedra mediante explosiones, aunque se podría hacer mediante otras técnicas previa autorización de la Diputación. Sin embargo, en la actualidad no se produce extracción alguna "por voluntad" de la empresa que explota la cantera. Y a eso se agarró ayer Azkarate para comentar que la ampliación de la protección al área cuatro se está dando de hecho.

"En cualquier caso, seguiremos estudiando conjuntamente qué procede", dijo la consejera, tras asegurar que mantiene un contacto regular con la diputada de Cultura, la también peneuvista María Jesús Aranburu. "De hecho, estábamos esperando que la Diputación terminase sus estudios para establecer conjuntamente un plan de vigilancia", añadió.

Esos estudios han descubierto "líneas de rotura" que atraviesan la cavidad, además de "un grave problema de corrosión" en algunas estalactitas que podría afectar a las pinturas rupestres halladas en su interior en 2006 y con una antigüedad de entre 15.000 y 18.000 años. Ningún especialista ha vinculado de momento estos daños con la actividad de la cantera. La Diputación va a encargar más estudios hidrogeológicos para recabar un mayor número de datos y, en función de su resultado, propondrá los términos de la modificación del actual decreto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2008