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Empresas privadas gestionarán durante 30 años las estaciones de la línea 9

La Generalitat recuperará 773 millones ya pagados a las constructoras

El presidente de la Generalitat, José Montilla, aseguró ayer que el Gobierno catalán seguirá haciendo lo que deba con o sin nueva financiación. No explicó cómo. A primeras horas de la tarde, el consejero de Política Territorial, Joaquim Nadal, dio un ejemplo de cómo la inventiva económica del Ejecutivo permite seguir con una obra, la de la línea 9 de metro, cuya financiación es complicada porque el precio se ha disparado.

Las 26 estaciones privatizadas están en los extremos de la línea

El sistema anunciado ayer por Nadal consiste en dividir la obra entre el túnel y las estaciones. El túnel no sufre variaciones, las constructoras lo construyen y lo cobran. Las estaciones, en cambio, se pagarán durante 30 años. Y no sólo eso: la constructora se hará también cargo del mantenimiento durante ese mismo periodo y, obviamente, cobrará por ello.

Hasta ahí las cosas no son complicadas; el Gobierno catalán ha adjudicado por este método otro tipo de obras, sobre todo edificios como comisarías, escuelas y cárceles. La constructora se convierte en una concesionaria: edifica y mantiene, y cobra por ambos conceptos durante el periodo que establezca el concurso. Pero en todos los casos eran obras que salían a concurso con estas condiciones. No es el caso de la línea 9 del metro, que ha sido adjudicada por el sistema tradicional.

Para poder modificar el método de pago, Política Territorial ha negociado con las constructoras la renuncia de éstas a las obras de las estaciones. Las empresas han aceptado a cambio de poder acudir al nuevo concurso, que incluye más obra (los acabados de cada estación) y el mantenimiento. Si ganan el concurso, se hacen con la obra en las nuevas condiciones. Si no lo ganan, tienen garantizado terminar la obra con arreglo al contrato que ya tenían, sólo que en vez de cobrar de GISA (la empresa pública que gestiona la obra), lo harán de la empresa que gane el concurso.

El consejero de Política Territorial aseguró ayer que las constructoras se han avenido porque no pierden nada: tienen garantizado lo actual y pueden ganar un nuevo contrato con los acabados y el mantenimiento.

Pero el invento no acaba ahí. Hay estaciones con la obra ya terminada (sin los acabados) y, por tanto, ya pagadas por la Generalitat a las constructoras. En este caso, las empresas devolverán el dinero percibido a la Generalitat y, si ganan, lo refacturarán a 30 años. Si pierden, lo recuperarán de la empresa que obtenga la concesión.

La suma ya pagada por la Generalitat no es moco de pavo: 773 millones de euros, de modo que ésa es la cantidad que recuperará el Gobierno catalán antes de final de año, cuando estén formalizados los nuevos concursos que mañana mismo publicará el Diari Oficial de la Generalitat (DOG). Con este dinero en caja, Política Territorial podrá abordar con absoluta tranquilidad financiera la continuidad de las obras de esta misma línea 9.

De hecho, lo hará con mucha tranquilidad, porque además de disponer de esa cifra, se reducirán las cantidades que pagar porque sólo habrá que abonar la parte correspondiente a las obras de los túneles, pero no las de las estaciones. El DOG sacará a concurso 26 estaciones, la mitad de las que tendrá la línea. Sobre el resto no hay decisión, aseguró Joaquim Nadal. Puede adoptarse el mismo método o puede utilizarse cualquier otro.

Las estaciones que salen a concurso con obra y mantenimiento son las de los dos extremos de la línea, que serán las primeras en entrar en servicio. Nadal anunció, además, que se ha encargado la explotación de la línea a Metro de Barcelona.

Dinero, dinero

El presupuesto de la línea 9 no es superior al de otras obras ferroviarias. Pero su longitud hace que la cifra del coste global sea alta: 6.507 millones de euros, y que Joaquim Nadal y sus colaboradores hagan muchas cábalas para ver cómo se paga. "No está claro que una obra como una línea de metro, que tendrá al menos un siglo de vida, tenga que ser pagada por una sola generación", reflexionaba ayer el secretario de Movilidad, Manel Nadal.

Para comprender algunos de los problemas financieros de Política Territorial, que no puede contar con la nueva financiación diseñada en el Estatuto, bastan las cifras de la línea 9.

En sus tres primeros años de vida (desde 2002, cuando se produjo la primera adjudicación, hasta 2004) se hicieron y pagaron obras que sumaron un total de 400 millones de euros. Los tres años siguientes, los primeros propiamente imputables a la gestión del tripartito, esos 400 millones de euros fueron la cifra media de cada uno de los tres años. Es decir, de los 400 millones del periodo 2002-2004 se pasó a 1.200 millones en los años 2005-2007.

En el año en curso, 2008, se habrán hecho obras que sumarán (si se sigue al mismo ritmo) 1.200 millones de euros. Y las previsiones señalan que las de 2009 alcanzarán unos 1.500 millones. La mitad se pagará con lo recuperado por las estaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de agosto de 2008

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