Los ciclistas ya pueden usar un nuevo carril bici en la calle de Urgell. Es de doble sentido y discurre por el lado del Besòs desde la plaza de Francesc Macià hasta la calle de París, para pasar al lado del Llobregat en el cruce con esa vía. Más abajo ya no se puede llegar, porque el carril está terminado hasta la calle de Mallorca, pero unas vallas impiden aún el tránsito.
Los primeros desperfectos ya se ven en el carril recién abierto
Este tramo forma parte de los cinco kilómetros que según el concejal de Movilidad, Francesc Narváez, ya se han hecho realidad del proyecto de ampliación de la red de vías para bicicletas que el Ayuntamiento anunció en mayo pasado. Ahora es de 128 kilómetros y el Consistorio espera añadir 28, 14 en un sentido y 14 en el otro. Muchos de los nuevos tramos, como el de la calle de Urgell, son algo distintos de los que ya existen y presentan los primeros desperfectos causados por el uso, mientras que en otras calles incluidas en el proyecto aún no se observa ningún avance.
La novedad principal de la vía ciclista de Urgell es que se adapta al recorrido de los chaflanes del Eixample para que los usuarios no se expongan a situaciones de peligro cuando transitan por los cruces de esta zona. En otros carriles que ya existen en el barrio proyectado por Cerdà los ciclistas deben cruzar las calles por el centro y corren el riesgo de ser arrollados por los coches que, viniendo de la misma calle que ellos, quieren girar a derecha o izquierda, y no siempre advierten la presencia de las bicis. Estas situaciones ya han provocado algún accidente, asegura Narváez. Además muchos de los carriles serán bidireccionales, como el ya abierto de la calle de Urgell y como el que existe desde hace tiempo en el Paralelo. Y como el del Paralelo, estos nuevos carriles están separados de la calzada para coches por unos obstáculos, que en el Paralelo son de metal pero en las nuevas vías serán de caucho. Narváez explica que los primeros no impedían que las motos invadieran el carril bici, como sí hacen los segundos.
Los coches o las motos que han intentado invadir el nuevo carril bici posiblemente no lo han logrado, pero sus embestidas han dejado rastro: algunas de las piezas de caucho de la calle de Urgell ya están desenganchadas del suelo.
Esto ocurre cerca de la plaza de Francesc Macià, cuando aún queda mucho para que el carril llegue a su objetivo final: el Paralelo. Son muchos los tramos que no están acabados, como lo está la vía unidireccional de Consell de Cent, que se ha alargado desde Urgell hasta Vilamarí. Otro carril bidireccional está construido en esta última calle, pero aún no es transitable. Y ningún progreso se advierte en la calle de Provença (allí se prevé alargar la vía para bicis desde el paseo de Gràcia hasta Vilamarí) y en la Gran Via, donde se rebajarán los bordes de las aceras y se unirán los tramos de carril bici ya existentes pero inconexos.
Narváez apunta que el proceso de construcción de un carril bici tarda en apreciarse, y por eso aún no se ve nada en Provença. Primero hay que realizar pequeños cambios, como adaptar las tapas del alcantarillado para que no sean un obstáculo para las bicis, y eso es lo que se está haciendo ahora, explica.
Via Augusta
Los 28 kilómetros de carril bici que el Ayuntamiento de Barcelona está construyendo son el primer paso de un proyecto más grande, señala el concejal de Movilidad, Francesc Narváez. Explica que el objetivo es invertir 10 millones de euros para sumar unos 40 kilómetros más a una red de vías ciclistas que debe alcanzar los 200 al final de la legislatura. Así, los tramos existentes han de quedar conectados de forma que los usuarios puedan desplazarse por la ciudad sin incorporarse a los carriles de los coches. Narváez apunta que el próximo paso será adaptar la Via Augusta entre la Diagonal y el casco viejo del barrio de Sarrià. Este proyecto está ya en fase ejecutiva.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de agosto de 2008