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Crónica:HISTORIAS DE LOS JUEGOS: 1896-1932 | PEKÍN 2008 | Empiezan los Juegos

De Olimpia a Hollywood

Corebos fue el primer campeón olímpico conocido. El Usain Bolt de la antigua Grecia ganó la carrera del estadio, 192,27 metros, el año 776 a. C. Una placa de mármol así lo testifica. El atletismo y la velocidad son siempre protagonistas de las grandes historias. El origen de los Juegos de Olimpia está en ellos. El mayor honor para los jóvenes en la tradición helénica era encender el fuego purificador en el altar de Zeus. El elegido era el más rápido en llegar hasta el sacerdote portador de la antorcha. Los primeros héroes, la primera crónica antigua que se extendería hasta que el emperador Teodosio, paladín del cristianismo, terminó con los Juegos paganos en 393 d. C. Once siglos y 69 años después.

Corebos, Teodosio... y Coubertain. Pierre de Frédy, barón francés, fue el iluminado que aprovechó los finales relajados del siglo XIX para lanzar su idea de la restauración olímpica. La tregua había sido muy larga, 15 siglos. Nadie le entendió cuando lo propuso en La Sorbona de París en 1892, pero logró que el 6 de abril de 1896 el rey Jorge I de Grecia inaugurara los primeros Juegos de la Era Moderna en Atenas. James Connolly, estudiante de Harvard, uno de los muchos estadounidenses de vacaciones por el Egeo, fue el primer campeón, en triple salto. El héroe, un pastor local, Spiridon Louis, ganador del maratón, emblema olímpico al rememorar la gesta del soldado Filípides que murió agotado tras correr de Maratón a Atenas para anunciar la victoria sobre los persas en 490 a. C.

Los Juegos griegos fueron un gran éxito, pero el camino olímpico moderno, 112 años, aún tendría muchos obstáculos. Primeros fracasos sonados en París 1900 y San Luis 1904, pero salvación en Londres 1908, Estocolmo 1912 y Amberes 1920 tras la I Guerra Mundial. París, en 1924, compensó el desastre, y Amsterdam 1928 dio el empujón suficiente para que los nuevos Juegos estadounidenses, Los Ángeles 1932, sobrevivieran pese a la lejanía.

En medio, tres máximas estrellas: el indio sioux Jim Thorpe, el atleta más completo de 1912, descalificado por un profesionalismo intolerable para el clasismo anglosajón de entonces; Paavo Nurmi, el finlandés rey del fondo de 1920 a 1928, y Johnny Weissmuller, el primer nadador que bajó del minuto en los 100m librey acabó devorado por el mito de Tarzán. No fue el único. Buster Crabbe, ganador de los 400m libre en 1932, le imitó y fue Flash Gordon en la pantalla. Del mármol de Olimpia, a Hollywood.

Los Juegos ya traspasaban fronteras y bambalinas. España ganó sus primeras medallas en 1900. El COI ha admitido el oro de los pelotaris Villota y Amezola en cesta punta, pero se resiste a la plata en tiro de pichón del inefable marqués de Villaviciosa, montañero y cazador.

La aristocracia y el pueblo, como las dos platas de 1920. El equipo de polo, encabezado por el duque de Alba, padre de la actual duquesa, y el de fútbol, liderado por Zamora. Contra Suecia, antes de ganar a Holanda, Belauste marcó tras su famosa frase: "Sabino, a mí el pelotón, que los arrollo". Un nacionalista vasco patentando la furia española. En 1928, más normal, dos militares y un marqués, ganaron el oro en la hípica por equipos, y en 1932 un regatista catalán, Santiago Amat, el bronce en la clase finn, la medalla que perseguía desde su cuarto puesto ocho años antes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de agosto de 2008