El Sindicato Labrego Galego convocó ayer movilizaciones ante la fábrica de Pascual en Outeiro de Rei, frente al edificio administrativo de la Xunta y la subdelegación del Gobierno en Lugo. Cerca de 200 ganaderos exigieron que se fije un precio mínimo para la leche de 0,42 euros, frente a los 0,36 o 0,35 que están percibiendo los productores por cada litro de leche "en el mejor de los casos". La secretaria nacional del SLG, Carme Freire, amenazó con un "otoño calentito" de movilizaciones si no se sube el precio en origen y atacó a las fábricas por usar el contrato homologado -que el SLG no firmó- "para presionar y para que las explotaciones para vendan a la baja".
Los manifestantes dirigieron un escrito al presidente de Pascual, el máximo responsable de la Federación Nacional de Industrias Lácteas, en el que tildan la situación de "insostenible", al tiempo que denuncian que Puleva puso en marcha un plan de abandono de recogidas que dejó "un buen número de explotaciones indefensas". También entregaron sendos comunicados al conselleiro de Medio Rural y a la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino. Las concentraciones transcurrieron con tranquilidad y las patrullas de la Guardia Civil, presentes sólo en Leche Río, no intervenieron. Los ganaderos, mientras, dicen estar dispuestos a abandonar las explotaciones. "Aquí sólo viven los intermediarios", aseguran
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de agosto de 2008