El alquiler de pisos de verano en las costas de Euskadi no entiende de crisis. El temido desplome de la demanda apenas se ha producido y los cientos de pisos de temporada en localidades de amplia tradición turística como Bermeo, Plentzia, Lekeitio o Zarautz están completos para los dos meses del verano. A pesar de la crisis que atraviesa el turismo (un descenso del 7,2% en el segundo trimestre en Euskadi) y de las previsiones, en la costa no queda un piso vacío, en contra de lo que sucede en otras zonas costeras de España.
Con todos los sectores sufriendo la crisis, el inmobiliario en cabeza, el mercado del alquiler en Vizcaya y Guipúzcoa en los dos meses de verano parece salvarse del naufragio, según coinciden numerosas agencias inmobiliarias consultadas por EL PAÍS en las dos provincias. "Este año, como no se vende, nos hemos volcado por completo en el alquiler, y la verdad es que el verano ha funcionado muy bien", apuntan desde la inmobiliaria Eder de Zarautz. Los precios han subido, pero poco, y en muchos lugares algunos veraneantes se han quedado sin hallr un lugar debido a la escasez de oferta disponible.
"Julio estuvo mal, pero agosto ha sido tan bueno como todos los años"
"Faltan pisos para alquilar", afirman responsables de la inmobiliaria Sopelmar de Sopelana. "Mucha gente ya empieza a alquilar los pisos de esta zona como vivienda para todo el año, lo que repercute en la disponibilidad y los precios de temporada". Pese a la peor situación económica y el descenso del consumo, los precios de las viviendas ofertadas casi no se diferencian de los del año pasado: unos 1.500 euros al mes por un piso en Lekeitio hasta los 4.500 por 30 días que se pueden pedir en Zarautz, pasando por los 2.500 de Mundaka.
Lo que sí diferencia esta temporada de otras precedentes es que los veraneantes han esperado más tiempo para decidirse a alquilar. "Al final, hemos alquilado todo, pero hemos tardado bastante más que otros años. Antes, para abril ya estaba todo cubierto y ahora el último piso lo alquilamos la semana pasada", reconoce la inmobiliaria Itxas-Begira de Lekeitio.
La mayoría de alquileres se contratan ya en Semana Santa, o incluso en marzo, pero decenas de turistas han preferido esperar hasta el último momento para tener más posibilidades de acordar un precio mejor. "Este año la gente ha querido negociar más los alquileres. Antes pagaban lo que pidieses, pero ahora cuidan un poco más el dinero", indican el gestor de una agencia de Mundaka.
La segunda quincena de julio y la primera de agosto son las mejores para el alquiler, y el mes precedente presentó peores datos en algunos casos. "Julio ha ido mal, pero agosto ha sido casi normal", sostiene la inmobiliaria DAO de Zarautz. El mes de julio de 2007 fue también malo, pero en ese caso se debió a la adversa climatología. "Como el año pasado fue malo, mucha gente del resto de España no ha venido para el norte, aunque nosotros igual tenemos todo alquilado desde marzo", apunta otra firma de la localidad guipúzcoana.
Varias de las inmobiliarias consultadas se han quedado incluso sin poder ofrecer un contrato a veraneantes que lo solicitaban. "Mucho más que el año pasado, agosto es siempre la época más fuerte. Nosotros tenemos alquilado hasta mediados de septiembre. Los pisos aquí son caros, pero mucha gente alquila por tres meses casas por los que va desfilando, a lo largo del verano, toda la familia, y así se reparten gastos", dice un responsable de la agencia Viva de Zarautz.
El mercado particular
A pesar de los datos de las inmobiliarias, algunos arrendadores particulares afirman que el bajón este año sí que se ha notado. María posee dos pisos en primera línea de playa en Zarautz, y aunque ella sí los ha logrado alquilar, apunta que conoce a otros propietarios que se ha quedado con sus casas vacías. "La gente que antes venía un mes, ahora viene quince días", sostiene.
"Yo se los alquilo a gente que viene todos los años, así que no he notado nada, pero algunos han echado en falta a clientes de Zaragoza y de otras partes de España que suelen venir y este año han fallado", añade. En los comercios de la localidad también se nota menos actividad, y gran parte del turismo viene tan sólo "a pasar el día" desde Navarra.
Desde las inmobiliarias apuntan que este año ven más carteles de particulares que han optado ellos mismos por gestionar el arrendamiento de sus viviendas. "Algunos carteles se han quedado todavía colgados sin nadie que ocupe los pisos, pero nosotros desde luego no hemos notado ningún tipo de bajón, más bien al contrario", afirma el propietario de una de las inmobiliarias consultadas por EL PAÍS.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de agosto de 2008