Una tela tapa los ojos de un burro de aspecto fatigado. Del rudimentario arnés que abraza su cuerpo arranca la estructura de un carro de madera. El animal es el porteador de un inválido que se dispone a votar en las llamadas "primeras elecciones libres" en Irak, celebradas en enero de 2005. En la puerta del colegio electoral, un policía cepilla el lomo del asno con un detector de metales como parte del despliegue de seguridad.
La escena ha sido inmortalizada en una fotografía de Atef Hassan y es una de las 80 imágenes que se muestran hasta el 31 de agosto en el Palau Robert en Reuters mira el mundo, un repaso a los hechos que han marcado los primeros pasos del siglo XXI.
La exposición es una síntesis del trabajo de la principal agencia gráfica del mundo y, a su vez, ejemplifica de forma magistral cómo el talento puede dar esteticismo al horror. Su comisaria, Ayperi Karabuda, capitaneó un comité de selección que valoró medio millón de imágenes obtenidas en los seis años iniciales del presente siglo. La exhibición, que rinde homenaje a los 240 periodistas fallecidos en ejercicio de su profesión desde el año 2000, tiene un desarrollo más extenso en un espléndido catálogo con más de medio millar de fotografías.
El terrorismo aparece muy reflejado en esta propuesta. A veces con imágenes anecdóticas y otras con auténticos iconos, como la fotografía de la bandera estadounidense en pie entre los escombros de las Torres Gemelas. Las catástrofes naturales (el tsunami en Indonesia, el huracán Katrina...) y el fervor religioso (las cámaras consignan el fanatismo en credos diversos) también tienen un lugar destacado. Asimismo, hay abundantes pruebas de la sangrienta relación entre palestinos e israelíes y paradas en las consecuencias más trágicas de la inmigración. Pero, para alivio del espectador, aún queda espacio para el glamour de actores y cantantes.
La exposición se cierra con una invitación a seguir contemplando el mundo con ojos de Reuters, en este caso en directo. Una pantalla muestra las imágenes que los fotógrafos repartidos por los cinco continentes envían a la sede de la agencia en tiempo real. Están sin editar y es posible que la crudeza de algunas hiera sensibilidades: un pequeño peaje para asomarse a la realidad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de agosto de 2008