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La maniobra del Tesoro hunde las acciones de Fannie y Freddie

Fannie Mae y Freddie Mac cayeron ayer como piedras en Wall Street, tras pasar a manos del tío Sam. Los títulos de los gigantes hipotecarios llegaron a perder más de un 80% porque la intervención del Gobierno producirá una gran dilución de capital y además se ha anunciado la supresión del dividendo. Y esto daña a los bancos regionales accionistas, como el Sovereign, participada por el grupo Santander, que ven cómo sus acciones preferentes pierden casi todo su valor.

Para evitar la quiebra de las dos hipotecarias, Washington ha ofrecido una garantía por la que podría llegar a inyectar hasta 100.000 millones de dólares en cada entidad a través de la compra de títulos preferentes.

El Tesoro procedió ayer a la adquisición inmediata de 1.000 millones. Pero la operación le permitiría en última instancia hacerse hasta el 80% de las acciones de las dos hipotecarias a un precio muy bajo, por menos de un dólar el título, lo que supone un varapalo a sus accionistas.

Caída en los intereses

Mientras tanto, Sovereign, accionista de estas hipotecarias, no levanta cabeza. Las acciones de la entidad de Filadelfia volvieron a caer ayer un 10% tras la acción del Tesoro, porque tendrá que ajustar de nuevo sus libros contables para reflejar la depreciación de su inversión en Fannie y Freddie. Los títulos de las dos hipotecarias han perdido más de un 90% de su valor en el último año.

Los principales beneficiados con la operación son los hipotecados, porque si la maniobra tiene éxito podrían ver una caída en los intereses que pagan por el crédito. Y también los tenedores de deuda en las dos entidades, como bancos centrales y fondos de pensiones, porque queda más protegida su inversión.

Washington podrá seguir comprando activos de las dos hipotecarias hasta finales de 2009, aunque en el caso de los títulos preferentes la autorización es indefinida. Henry Paulson, responsable del Tesoro, evitó ayer hablar del coste de la operación para el contribuyente. "No diseñamos el plan con la calculadora en la mano", explicó en una entrevista.

Paulson insistió en que se trata de aportar estabilidad y confianza al mercado financiero y a todo el sistema. La maniobra sentó bien a los grandes bancos y a las constructoras. El índice Dow Jones de Industriales subía un 1,58% a media sesión de ayer tras la euforia inicial con la que Wall Street recibió la intervención del Gobierno. El parqué neoyorquino no lanza las campanas al vuelo porque opina que no se han resuelto los problemas que se arrastran desde hace un año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de septiembre de 2008