El incendio que destruyó la nave empresarial de Vigo, el pasado sábado, se originó en Quimizor,la única empresa que, según las primeras pesquisas en los archivos municipales, disponía de licencia de actividad: para almacenar detergentes. La nave, de 6.000 metros de planta, albergaba otras diez sociedades. Todas ellas tendrán un trato deferente por parte de la Administración en forma de ayudas para que puedan reanudar su actividad cuanto antes, según anunció ayer el alcalde de Vigo, Abel Caballero. La nave que ocupaban tendrá que ser demolida ya que los daños ocasionados por el incendio del sábado en su estructura son irreversibles. La playa de Samil recuperó la normalidad e izó la bandera verde, pero el río Lagares tendrá que ser sometido a un proceso de regeneración ecológica.
El regidor vigués y el conselleiro de Medio Ambiente, Manuel Vázquez, expresaron ayer su satisfacción por los resultados obtenidos en la lucha contra el fuego y la contaminación, en la que participaron 255 operarios y técnicos de distintos servicios públicos. Caballero destacó las especiales dificultades que tuvieron que superar los bomberos para acceder y trabajar sobre la fachada colindante con un bosque a fin de evitar una propagación del fuego por ese lado que, de haberse producido, podría haber alcanzado dimensiones catastróficas debido a su proximidad a una de las gasolineras de la zona.
El fuego, según se desprende de las pruebas recogidas hasta el momento, se inició en el almacén de Quimizor. Ninguna de las empresas asentadas en la nave disponía de ningún sistema de detección ni protección contra incendios (no eran preceptivos cuando las instalaciones se pusieron en uso, según el alcalde) y las llamas, a través de las juntas de dilatación y de unos huecos entre las dos plantas de la nave, alcanzaron otro almacén del segunda piso en el que había depositado material químico altamente combustible y cuya deflagración extendió el incendio a todo el inmueble, donde también ardieron varios vehículos. Nadie ha hecho un cálculo oficial de los daños, aunque se estiman cuantiosos.
Tampoco fue posible establecer ayer la propiedad del inmueble, que, como informó este periódico, fue adquirido en subasta por Horacio Gómez. El ex presidente del Celta se reservó 3.000 metros para dos de sus sociedades y el resto fue vendido o alquilado. Los empresarios afectados rehusaron ayer hablar con los medios de comunicación, aunque dejaron constancia de que en la nave había empresas tanto en alquiler como en propiedad.
La situación de estas once firmas es totalmente díspar. En la nave, que comienza su actividad en 1998 tras las obras de reforma y compartimentación promovidas por Horacio Gómez, ahora convivían en estrecha e insólita vecindad la fabricación de detergentes con la venta de colchones y electrodomésticos o la distribución alimentaria. El conjunto no admite homologación de ningún tipo. Empleaban directamente a 110 trabajadores, pero también a un alto número, no precisado, de autónomos. De todas ellas, Vigo Vending, dedicada al suministro de alimentación y bebidas a través de máquinas expendedoras, propiedad de Horacio Gómez, ya empezó a funcionar ayer mismo en un local alternativo. Vicosa, comercio de electrodomésticos, también restableció su actividad en nuevas oficinas. A otras, en cambio, la recuperación de la maquinaria destruida puede requerirle meses.
Los análisis realizados descartan la presencia de componentes peligrosos en el vertido que suscitó el incendio, según informó Manuel Vázquez, conselleiro de Medio Ambiente. Toda la contaminación fue producida por hipoclorito (lejía), que no llegó al curso bajo del río Lagares gracias a los diques interpuestos, y detergentes, que fueron el factor de mayor alteración ecológica. Los equipos de descontaminación recogieron unos 280.000 litros de agua contaminada, que serán tratados por Sogarisa, y unos 300 kilos de peces muertos. La consellería, según su titular, activará ahora medidas de regeneración del Lagares para recuperar la fauna piscícola y la que pudiera haber sido dañada.
Los vertidos de las empresas instaladas en la nave estaban desde hace unos meses conectados a la red general de saneamiento, después de que numerosas denuncias vecinales alertasen de la contaminación que ocasionaban en el regato Pepín, que desemboca en el Lagares, en cuyo curso Medio Ambiente ha detectado 24 puntos de vertido incontrolado, 11 de ellos correspondientes a empresas.
La ventanilla única
Tanto la administración municipal como la autonómica, ambas con bipartito PSdeG-BNG, enfatizaron ayer su voluntad de facilitar la vuelta a la actividad de las empresas destruidas en el incendio, que paradójicamente han estado funcionando en la nave siniestrada sin licencia de actividad. La oferta se produjo en una reunión con los empresarios en la que participaron los sindicatos, los delegados de las consellerías de Industria y Traballo y varios concejales, encabezados por el alcalde, Abel Caballero, y el teniente de alcalde, Santiago Domínguez.
Los políticos cifraron su mayor preocupación en la pérdida de empleo. Pero, enfrentados a la paradoja de si se canalizarían ayudas para empresas que funcionaban de modo ilegal, Monserrat Prado, delegada provincial de Industria, señaló que "habrá que esclarecer las responsabilidades", aunque lo que se busca es que el siniestro tenga "la menor repercusión económica y laboral" . El delegado de Traballo, Pedro Borrajo, apostó por llegar a acuerdos para la suspensión temporal de los contratos, y el Ayuntamiento abrirá una ventanilla única para informar sobre las posibles ayudas. Ningún empresario quiso comentar nada a la salida de la reunión.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de septiembre de 2008