El culebrón Alitalia parece cerca del final. Los cuatro sindicatos mayoritarios firmaron ayer la oferta de Compañía Aérea Italiana (CAI), que fusionará a la privada Air One y a la mixta Alitalia en una nueva empresa. A falta de la firma de los pilotos y los asistentes de vuelo (que se espera para esta mañana), las partes afirmaron que Alitalia es historia y que CAI operará en tres semanas.
Tras meses de intentonas fallidas, luchas políticas y ayudas de Estado para evitar la quiebra, y justo cuando Aviación Civil estaba a punto de retirarle la licencia para operar, el rescate de 1.000 de los 3.500 trabajadores temporales facilitó un acuerdo que permitió a Gobierno y oposición atribuirse el "éxito". Mientras los ministros Maurizio Sacconi y Claudio Scajola hacían el signo de la victoria a las cámaras, Walter Veltroni, líder del Partido Demócrata, afirmó que su mediación fue la clave del acuerdo.
A petición del subsecretario de Estado Gianni Letta, hombre fuerte del Gobierno de Silvio Berlusconi, la CAI, que agrupa a una quincena de empresarios italianos, aceptó renegociar varias propuestas. Mantendrá el sueldo a los empleados de tierra que menos cobran, y permitirá a los pilotos trabajar más horas para recuperar el 7% de rebaja salarial.
La oferta contempla contratar a 12.500 trabajadores de Alitalia y despedir a 3.250, y dividir la compañía: el Estado se queda los negocios deficitarios de Alitalia y los rentables van a manos privadas. Ahora CAI busca un socio extranjero. Según medios locales, Air France-KLM podría entrar con entre el 10% y el 20%.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de septiembre de 2008