El Casco Viejo de Vitoria se sumergió ayer en el siglo XIII y rememoró, disfrazado de mercado medieval, la construcción de la catedral de Santa María. Un carro tirado por dos bueyes recorrió cinco kilómetros desde Mendiola hasta la catedral, recreando el transporte de la piedra que luego pulían los canteros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de septiembre de 2008