Las becas de 6.000 euros para los buenos estudiantes con rentas familiares bajas tendrán que esperar. La Consejería de Educación de la Junta dice que no hay que alarmarse, ya que la demora de esta promesa no parece que alcanzará en el tiempo a las prometidas vacaciones para las amas de casa. Educación advierte de que fue un compromiso para la legislatura -las becas, no las vacaciones-, por lo que quedan todavía tres años por delante para su puesta en marcha. La iniciativa no se descarta, se demora por la crisis económica, según contaba Manuel Planelles en este periódico.
Se trata de la segunda promesa estrella de la legislatura que se apunta a la cola del paro. La primera fue el pleno empleo, que se ha disuelto antes que un azucarillo en un café. Hemos pasado de los festejos de una sociedad donde todo andaluz iba a tener un trabajo a rezar para que la cifra no alcance el millón de parados. El ritmo es frenético. Desde octubre de 2007 al mismo mes de 2008, cada día se han destruido más de 500 puestos de trabajo y la escabechina se va acelerando: la media del mes pasado ya fue de 1.365 nuevos desempleados diarios.
El pleno empleo y las becas a estudiantes son dos promesas cuyas consecuencias son inversamente proporcionales. Si hay crisis económica hay estrecheces y si hay recortes no hay dinero para nuevas becas, lo que convierte el problema en una pescadilla que se muerde la cola. Cada día más ciudadanos en Andalucía irán al paro y al quedarse sin trabajo dejarán de tener ingresos para que sus hijos puedan seguir estudiando y, por tanto, cada día habrá más estudiantes que abandonen las aulas para engordar las listas del desempleo, lo que a su vez dificultará la salida de la crisis.
La preocupación por el presente se suele llevar por delante el futuro. Entre los llamados Objetivos de Lisboa está que en el 2010 la tasa de abandono escolar se encuentre en los países europeos por debajo del 10% en bachillerato y Formación Profesional. En España la cifra alcanza ya el 31%, doblando la media europea. Sólo Portugal y Malta están peor. Juan José Millás escribió en un artículo que en tiempos duros hay que estar atentos a las noticias débiles. La crisis económica está llenando la actualidad de noticias débiles, que casi pasan desapercibidas. Un ejemplo de ello es el retraso en la aplicación de estas becas para buenos estudiantes.
Hay muchas más. El presupuesto de Cáritas Diocesana en Málaga para todo el año 2008 se agotó en junio. Un periódico local relataba hace unos días que la sede de está organización es un hervidero de familias que precisan de ayudas para pagar la hipoteca, el alquiler, la luz, o la comida. Un responsable dice que llegan al centro personas que hace un año no sabían siquiera de la existencia de esta ONG. El Banco de Alimentos de la Costa del Sol habrá distribuido cuando concluya este año cerca de tres millones de kilos de alimentos. Serán más de 30.000 las personas que se habrán beneficiado de estas ayudas. Hace un año, según Bancosol, los destinatarios eran inmigrantes, personas con problemas de droga o de delincuencia. Ahora se han sumado a todos ellos familias hipotecadas y afectadas por el paro.
El dato lo corroboran desde los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Málaga. El número de personas abocadas a pedir ayuda se ha duplicado en doce meses. Su perfil ya no se corresponde con la exclusión social, sino con el de familias que han perdido su única fuente de ingresos y tienen una hipoteca sobre las espaldas. El paro no sólo está engordando las colas de las oficinas del Servicio Andaluz de Empleo. También aumentan las listas para conseguir un cartón de leche y las colas de los que esperan los sobrantes de productos a las puertas de los supermercados. Por eso, en época de crisis, y ahora más que nunca, habría que cumplir las promesas destinadas a los protagonistas de las noticias débiles.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2008