Bernd Schuster no es Fabio Capello. Es decir, no presume de querer construir un equipo que destaque por la solidez defensiva. Para él, priman otras cosas: los goles, las combinaciones entre líneas y el buen juego. Aun así, cuando la temporada pasada se hizo con la Liga, el técnico alemán reconoció que uno de los factores que habían contribuido al título era haber recibido pocos goles. A final de curso, fueron 36 (cuatro menos que bajo la gestión de Capello). Ahora, en tan sólo diez partidos, el Madrid ha encajado poco menos de la mitad: 16 (ocho más que el Barça y siete más que el Valencia y el Villarreal). Si a esa cifra se añaden los partidos de la Supercopa, la Champions y la Copa, el número asciende a 28 (en 17 partidos). Es decir, a 1,64 goles de media.
"Este año nos marcan a la primera. Eso está minando la confianza", dice un técnico
"Está claro que son muchos. Estamos pagando el bajo estado de forma de gente como Sergio Ramos, Cannavaro y Heinze. Además, el año pasado nos creaban más ocasiones, pero marcaban menos. En éste, a la primera que llegan, la pelota va para dentro y eso está minando la confianza", admite uno de los técnicos. Los números son excepcionales ya no sólo si se comparan con los de la temporada pasada, sino también si se tienen en cuenta los datos sobre el número de remates y la frecuencia de las paradas de Casillas. A estas alturas del campeonato, el año pasado, el conjunto de Schuster había encajado tan sólo siete goles. Y, mientras en 2007-08 los rivales necesitaban 15,67 remates para marcar, ahora tan sólo necesitan 9,06. Casillas hacía una parada cada 24m 32s y este año una cada 32m 52s. El portero para menos. Al Madrid le llegan más y le marcan más. Ni siquiera la portería de Osasuna, el último de la tabla, ha sido tan avasallada (nueve).
Y en Europa ningún líder sufre tanto. El Chelsea ha encajado cuatro goles en 12 partidos, el Inter siete en 11 y el Lyon ocho en 13.
Que algo no funciona en los mecanismos defensivos del Madrid lo demostró a la perfección Diarra en el primer gol que marcó la Juve en la Champions la semana pasada en el Bernabéu. Guti falló el pase que iba para Sneijder. Diarra, que se supone que debería barrer todos los balones que se encuentre por ahí delante de la defensa, se dejó engañar como un crío por el movimiento de Nedved, que entraba por la banda izquierda, y fue a por él. Del Piero encontró una autopista para poder disparar desde la frontal ante la simple mirada de Cannavaro.
El delirio táctico que vive el equipo ha contagiado sobre todo a los defensas. Sergio Ramos, aturdido desde su denuncia al sistema de Schuster, se hizo expulsar en la primera parte contra el Málaga. A Míchel Salgado, que le sustituyó, le perdonaron una tarjeta roja. Heinze, un defensa discreto, parece una estatua y casi siempre se le anticipan. Marcelo, que no ha mejorado en nada desde que llegara al Madrid como un aprendiz en 2007, es frágil en la defensa y no termina casi nada en el ataque. Y Cannavaro, a la baja, tiene más eficacia mediática que deportiva. Todos han tenido problemas musculares en este inicio de temporada y la ausencia de Pepe -otro con problemas musculares-, el único que adelanta la línea de atrás, ha amplificado las carencias defensivas del Madrid.
Para encontrar un registro peor en las diez primeras jornadas de la Liga hay que remontarse a la temporada 1999-2000. Después de diez partidos el Madrid de Toshack había recibido 17 goles. A la jornada siguiente fue despedido.
Comprueba cuál es la popularidad del guardameta del Real Madrid (lalistaWIP)
Van Nistelrooy, a Colorado
Ruud van Nistelrooy cogió ayer un avión a última hora de la mañana rumbo a Estados Unidos. Finalmente, decidió viajar a Colorado a la consulta del doctor Steadman, el mismo que en 2000 le operó de la misma rodilla en la que el delantero holandés, de 32 años, sufre ahora una sinovitis.
Los médicos del Madrid habían enviado a Steadman los resultados de todas las pruebas a la que se había sometido estos días Van Nistelrooy para que decidiera si optar por el quirófano para hacer una limpieza en el menisco o por una terapia conservadora. El dossier no le pareció suficiente y pidió al jugador que viajara. Quiere ver su rodilla personalmente y luego decidir qué tipo de tratamiento adoptar. En el caso de que tenga que pasar por el quirófano, el tiempo de baja sería superior a dos meses. Está previsto que hoy se conozca la decisión de Steadman.
Mientras tanto, la resonancia a que se sometió Diarra confirmó una rotura en el bíceps femoral de la pierna izquierda: tres semanas de baja.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2008