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Reportaje:

Un 'número dos' con una gran deuda

Sergio García gana en Shanghai y se sitúa tras Tiger Woods en la clasificación mundial sin haber ganado jamás un 'grande'

Frente a la depresión de los domingos, la remontada de un lunes. Sergio García cambió su habitual caída del último día de torneo y rompió la maldición para ganar el desempate al inglés Oliver Wilson en el HSBC, de Shanghai, y alzarse con el número dos del golf mundial tras rebasar a Phil Mickelson y a la sombra del lesionado Tiger Woods. La lluvia del viernes atrasó el desenlace al lunes y por una vez el castellonense escaló en vez de descender. Abrió la jornada con dos golpes de desventaja y sumó seis birdies (el último, en el hoyo 18) para igualar a Wilson y derrotarle luego en el desempate. El triunfo abre un nuevo camino para Sergio, el primer europeo en 12 años, desde Colin Montgomerie, en picar tan alto en la clasificación mundial. Woods, con 14 majors en su mochila y de baja hasta marzo por una lesión en la rodilla izquierda, suma 14,10 puntos por los 8,68 de García, una distancia todavía sideral. "Atacar el número uno depende de cómo vuelva Tiger y de si yo sigo jugando bien. Sé que es posible. Nunca he estado tan cerca y eso es algo apasionante", comenta el español.

"Ahora tengo más confianza en mí. Todo viene por mejorar el juego corto", explica

El Niño está al acecho. Después de casi tres años sin un título que llevarse a la boca, esta temporada ha mojado con su logro más gordo, The Players Championship, y los triunfos en Castellón y Shanghai han engordado su bolsa hasta los 18 torneos y casi 10 millones de euros en premios. Un éxito, adornado con el número dos, que está marcado con un asterisco: sigue en blanco en los grandes (ha sido tres veces segundo), una deuda eterna en su palmarés. Este curso no pasó el corte en Augusta, acabó el 18º en el US Open, se esfumó (51º) en el Británico cuando se vestía de favorito y cayó en el PGA contra Padraig Harrington, su bestia. El irlandés le birló el Británico de 2007 en otro uno contra uno. Siendo jugadores de un nivel técnico similar, Harrington ha ganado ya tres majors (dos este año) apoyado en una mentalidad de hierro. La clasificación mundial le presenta como el quinto golfista del planeta. El sueco Robert Karlsson, ganador de la Orden del Mérito europea, es sexto. Sergio es segundo tras un año con tres títulos, pero sin brillo en las citas mayúsculas. "Lo próximo es ganar un grande. Si trabajo duro y creo en mí, llegará", se conjura.

A Sergio nunca se le han dado bien las remontadas. Al contrario. En sus seis últimos años, su media de golpes en el circuito norteamericano ha subido siempre en la última jornada, cuando se reparten las medallas, respecto a la tercera. En 2008 ha necesitado un promedio de 71,24 golpes en el cuarto día por los 70,18 del tercero (70,91 frente a 70,27 en el circuito europeo). Con su título en China, Sergio ha invertido la dinámica (72 golpes en la tercera ronda, 68 en la definitiva) y ha tomado la cabeza en la Carrera a Dubai, el nuevo circuito europeo, con 650.000 euros.

Desde su victoria en el Players, García se ha transformado. "De ahí viene todo el cambio, de los últimos seis o siete meses. Desde el Players, juego bastante sólido, acabo muchas veces entre los primeros", explicaba ayer antes de volar a España, donde le esperan tres semanas de descanso antes del Sun City, en Suráfrica. "Ahora estoy más tranquilo. Tengo más confianza en mi juego. Sé que, aunque haga un bogey, puedo recuperar. Me pasó en Shanghai. En la última ronda hice bogey en el 5, estaba tres golpes por detrás, pero tenía confianza en mí", añade. ¿Hay algún trabajo psicológico detrás? "Nada especial. Todo ha venido por el juego corto", desvela Sergio, que desde principios de año perfecciona el putt con el técnico Stan Utley; "si está a buen nivel, me quita mucha presión de otras partes del campo".

Seve Ballesteros fue número uno del mundo durante 61 semanas a mediados de los 80. José María Olazábal llegó al número dos en 1991. Sergio García presume ahora de ser el mejor jugador en activo. Woods le ve a menos distancia que nunca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2008