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Análisis:DESDE EL PARQUÉ | Mercados

Los inversores no quieren sorpresas

El inesperado anuncio de ampliación de capital por parte del Banco Santander sorprendió a analistas e inversores y provocó un movimiento de desbandada en el sector que terminó afectando al conjunto del mercado español.

El Ibex 35 era ayer el único de los índices europeos que cerraba la sesión en negativo, al perder el 0,53% debido, sobre todo, al 5,04% que perdían las acciones del Banco Santander. El Ibex de los valores medianos terminó con un descenso del 0,63% y el de los pequeños, en el que no figura ningún banco, acabó la sesión con una subida del 1,00%.

El recurso al mercado del Banco Santander llega pocos días después de que se afirmara que no hacían falta ampliaciones de capital, lo cual ha contribuido a aumentar la sorpresa y la desconfianza de analistas e inversores. Estos últimos piensan, sobre todo, en la lógica dilución del dividendo con un 25% más de acciones, a pesar de que desde el banco afirmen que se mantendrá en el 50% de los beneficios la cantidad destinada a la retribución a los accionistas.

El contagio suele ser muy rápido en el mercado y la mayoría de los valores bancarios tuvo que pasar por un proceso vendedor de mayor o menor importancia, según se sospechara que el valor en cuestión podría seguir los pasos del Banco Santander. Había quien recordaba que bastantes meses atrás BBVA hizo lo mismo y con más prisas.

En el exterior la situación era razonablemente tranquila, tras una apertura de la Bolsa de Nueva York en la que se aplaudían los anuncios de ayudas al sector financiero y se soslayaban las malas noticias. La situación de General Motors, con un descenso a media sesión de más del 23%, era crítica, sobre todo después de que un banco europeo recomendara vender y situara su precio objetivo en cero. La Bolsa de Nueva York abrió con una subida del 2,41% y animó el cierre de los mercados europeos, pero tres horas antes del cierre bajaba el 1,40% en medio de un gran desconcierto.

Los últimos resultados empresariales publicados en Estados Unidos indican que la situación económica se deteriora con demasiada rapidez y que cualquier ayuda es poca a estas alturas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2008