El presidente que ordenó arrojar las bombas atómicas sobre Japón, Harry Truman (izquierda), dio el relevo a su sucesor, Dwight Eisenhower, en 1953. Con la guerra de Corea aún humeante, se consolidaba la tensión con la URSS.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2008