"Se veía venir. Antes o después, alguien tendría que acabar así para que pongan remedio". Es el testimonio de un vecino de la calle de la Verónica, en el distrito Centro, al conocer que un hombre, Julián Tostado Martínez-Grande, de 49 años, murió ayer degollado cuando salía de un centro de atención a drogodependientes (CAD). La víctima, que supuestamente inició una discusión dentro del local, murió a unos 15 metros de la entrada y a unos 200 de la comisaría de Retiro. Este crimen eleva a 63 las muertes violentas registradas en la región en lo que va de año.
El fallecido entró poco antes de la una de la tarde en el CAD de la calle de Fúcar, que está gestionado por una ONG. Según fuentes policiales, las cámaras de seguridad del centro recogieron que el fallecido iba dando tumbos de un lado a otro de la calle, supuestamente ebrio.
Tostado inició una discusión en el CAD. Los responsables del centro les ordenaron a todos los implicados que se marcharan. Pese a ello, la vigilante de seguridad del centro le dijo que no saliera. Alguien le estaba esperando en la puerta. Y el presagio de la mujer se cumplió. Sin mediar palabra, un hombre se abalanzó contra la víctima y le atacó en el cuello con un cuchillo de unos 20 centímetros de largo. Le causó una herida de gran profundidad en la parte derecha del cuerpo, que afectó a importantes vasos sanguíneos. Entre ellos estaban posiblemente las arterias subclavia y carótida. El herido cayó desfallecido al principio de la calle de la Verónica y murió desangrado a los pocos minutos.
El atacante salió calle abajo y, tras torcer varias veces, entró en la calle del Gobernador. Justo en una de las ventanas de un piso bajo, el homicida tiró el cuchillo, que aún estaba manchado de sangre, según fuentes policiales. El criminal siguió su camino. Pasó junto a las obras de un futuro edificio y salió al paseo del Prado, donde se le perdió la pista.Los facultativos de una UVI móvil del Samur-Protección Civil intentaron reanimar a la víctima durante más de media hora, pero resultó imposible, según un portavoz de Emergencias Madrid. Había perdido mucha sangre, por lo que sólo pudieron certificar su muerte. El fallecido tenía dos antecedentes policiales por estafa y por robo con fuerza. Residía en Puente de Vallecas. "Se ha montado un gran revuelo. Han empezado a llegar ambulancias y policías que estaban por todos los lados. Cuando me he asomado a la calle, he visto a ese hombre tirado en el suelo en medio de un gran charco de sangre", explicó una vecina.
Los agentes del Grupo V de Homicidios, que se encargan de las investigaciones, visionaron ayer las cámaras de seguridad del centro. Estaban a la espera de identificar al autor de los hechos, ya que ninguno de los trabajadores sabía quién era. Por la mañana, el centro dispensa metadona y por la tarde-noche, sirve cenas para los toxicómanos. La policía ha mandado el cuchillo (de color negro y con una hoja punzante y finalizada en sierra) a los laboratorios de la Policía Científica para intentar revelar las huellas del atacante.
Los vecinos de esa zona del barrio de las Letras protestaron ayer por todas las molestias y problemas que les causa el centro, desde que abrió hace unos 15 años. Los afectados aseguran que por las mañanas acuden muchos drogodependientes y, tras recoger la metadona, se quedan en la zona. "Muchas veces se meten en los portales y hacen sus necesidades, lo que es asqueroso", protestaba una vecina. Por la zona deambula un camello que vende drogas a los que acuden al centro. "Cada vez hay más peleas, más broncas y discusiones", añadía un hombre de unos 75 años muy enojado.
"Cada vez es más peligroso salir a la calle, sobre todo, por la noche", destacó una vecina de la calle de Fúcar. Unos residentes explicaron que muchas veces se inyectan la droga en los portales. "Yo ya no cierro el coche. Me lo han abierto unas diez veces. Utilizan las gomas de los limpiaparabrisas para pincharse", aseguraba un vecino.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2008