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Análisis:EL ACENTO

El nuevo periodismo virtual

Las sofisticadas tecnologías de los medios de comunicación no dejan de sorprender con sus hallazgos. El último de ellos irrumpió en la televisión, concretamente en

la CNN, durante los informativos de las últimas elecciones

de Estados Unidos. La competencia fue feroz

y cada cadena buscó provocar el mayor impacto. Lo que ocurrió en la CNN fue que

el periodista que informaba desde Washington, donde están los estudios y

se realiza el programa, convocó a la reportera que cubría el evento

en Chicago.

Dicho y hecho: la dama apareció allí (como un holograma), un poco tiesa a unos cuantos pasos

del caballero, y se pusieron a conversar. Apareció rodeada de un halo divino, como si viniera de las alturas y no desde la calle, donde estaban sucediendo las cosas. ¿Se quería dar a entender el carácter milagroso de lo que estaba ocurriendo?

¿O se pretendía, simplemente, acabar con el viejo desafío de estar ahí, en el lugar de los hechos, para atrapar

la realidad justo cuando se está produciendo?

El mensaje de la CNN fue diáfano. Si se gastaron una buena cantidad de dólares en traer virtualmente desde Chicago al estudio a la periodista que estaba allí es porque querían subrayar que lo relevante hoy es el estudio: no tanto el relato de lo que pasa como el comentario sobre lo que pasa. Dentro de un tiempo importará cada vez menos estar ahí y se reforzará el juego de los que opinan. Si hubo una época en que el reportero de guerra aspiraba como supremo logro a que lo filmaran en medio del fragor de los disparos, ese tiempo ha acabado. El futuro es hacerlo todo en casa.

Se esperaba una reacción airada y que se criticara la falacia

del mensaje y que se volviera a insistir en que importa más la solidez del relato del que está allí que el baile de comentarios del estudio. La lógica de estos tiempos es, sin embargo, peculiar. Las críticas al experimento de la CNN no cuestionaron su afán por traer a la reportera a casa. Lo que se puso a caldo fue que dijeran que era un holograma cuando, en realidad, se utilizó una técnica distinta: 35 cámaras filmando a la periodista contra un fondo neutro para conseguir luego trasladarla a otro sitio. Y es que ya no valen las noticias, importa el espectáculo. Y una novedad tecnológica es siempre un espectáculo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2008