Aralar aseguró ayer que, aunque aprueba la fusión entre la Kutxa y la BBK, exige que se amplíe el "contenido social" del proyecto, a cambio de su voto favorable en la asamblea general de la entidad guipuzcoana. El vicecoordinador de Aralar, Joan Abril, y el único representante de este partido en la asamblea de la Kutxa, Inaxio Garro, reconocieron ayer en una rueda de prensa en San Sebastián que ésta "no es la fusión" que hubiesen deseado, aunque sí supone un paso adelante.
La formación abertzale considera fundamental que el proyecto deje la "puerta abierta" a las cajas de ahorro de Álava y Navarra, y que sirva para poner los cimientos necesarios para crear una "institución financiera vasca fuerte". Aralar aboga además por aumentar el carácter social de la nueva entidad que saldría de la unión de las dos cajas y defiende que la inversión en Obra Social suponga como mínimo el 50% del beneficio anual frente al 30% previsto.
"Evitar la especulación, profundizar en la democracia interna e impulsar un proceso de gestión absolutamente transparente" son otras de las exigencias de esta formación, que demandó también la equiparación de las condiciones laborales de los trabajadores de ambas entidades y el "afianzamiento" de todos los puestos de trabajo. La configuración de la nueva entidad debe responder además a la realidad sociopolítica. El partido defiende que en los consejos de carácter social estén representadas asociaciones sin ánimo de lucro y las ONG.
Ventajas
Éstas son algunas de las propuestas que Aralar quiere incorporar a un proyecto de fusión que, en su opinión, podía haberse hecho con mayor participación. Abril y Garro también repasaron algunos aspectos positivos del proyecto, que, en su opinión, permitirá a las entidades ganar en solvencia, fortalecer su acción social, estabilizar su negocio y aprovechar mejor los recursos disponibles.
Aralar carece de representación en la asamblea general de la BBK y cuenta con un único representante en la de la Kutxa, en la que todos los pronósticos cuentan ya de antemano con su voto favorable, a pesar de lo cual hace falta todavía un sufragio más o alguna ausencia de compromisarios para que el proyecto pueda salir adelante. El voto que falta no se sabe de dónde puede llegar. El director general de la Kutxa, Xabier Alkorta, aseguró en una entrevista en Gara, el pasado domingo, que aún se desconoce su procedencia. Sólo puede llegar de la izquierda abertzale, de las filas del PP y el PSE o de ausencias calculadas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2008