El aumento de demandantes de empleo por la crisis está espoleando la explotación laboral en el campo. Un buen ejemplo de ello es la campaña de recogida de la aceituna. Solamente en la provincia de Jaén, donde la campaña oleícola ocupa a más de 100.000 personas, los sindicatos UGT y CC OO han presentado más de cien denuncias contra los patronos por pagar a los jornaleros por debajo de lo estipulado en el convenio del campo. Más de una treintena de ellas han desembocado en la vía judicial y el resto se han resuelto tras la conciliación entre empresarios y trabajadores.
"No vamos a consentir que los empresarios se aprovechen de los trabajadores con la excusa de la crisis", asegura Antonio Marcos, responsable de la Federación Agroalimentaria de UGT en Jaén, que tramita 12 denuncias judiciales. En la mayoría de los casos, los empresarios han obligado a los temporeros a trabajar siete horas, pero pagándoles el equivalente a seis horas y media, que es lo que establece el convenio colectivo del campo. "Hemos advertido diferencias salariales de seis o siete euros al día, y eso en plena época de crisis y con jornales tan bajos es un abuso", exclama Marcos.
Sólo una décima parte de los jornaleros están dados de alta
El convenio del campo de Jaén establece un jornal de 49,32 euros al día para vareadores para una jornada de seis horas y media. De este tiempo, 15 minutos se reservan para un descanso y si no se cumple se ha de pagar como horas extra a razón de 2,26 euros más al día, algo que incumplen muchos empresarios, según los sindicatos.
Veinte de las 100 denuncias presentadas por CC OO se tramitan por la vía judicial. Las últimas de ellas corresponden a tres temporeros desplazados desde Toledo a Jaén y que aseguran haber recibido 300 euros menos de lo que les corresponde por un mes de trabajo. Las denuncias seguirán creciendo en las próximas semanas porque la campaña apenas ha sobrepasado su ecuador.
La crisis está favoreciendo también el rebrote de la economía sumergida. CC OO calcula que apenas la décima parte de los más de ocho millones de jornales que se generan en la campaña oleícola de Jaén se declaran en la Seguridad Social. En la pasada campaña la Inspección de Trabajo levantó 62 actas de infracción, la mayoría por no dar de alta a trabajadores. El jefe de la Inspección de Trabajo, Pedro Cazorla, defiende el efecto persuasivo de este órgano. "Por cada acta que levantamos hacemos tres requerimientos para que se corrija cualquier irregularidad".
Junto con el tema salarial, los sindicatos han presentado una docena de denuncias por el mal estado de los cortijos para el alojamiento de los temporeros. Humedades, ventanas sin cristales o deficiencias en la techumbre son las principales anomalías detectadas, aunque en términos generales se ha apreciado una mejora. En los últimos años se advierte una menor utilización de los cortijos y un mayor uso de las viviendas urbanas propiedad de los empresarios. "A esas viviendas no podemos llegar los sindicatos con inspecciones y por eso nos tememos que muchas no cumplan las condiciones de habitabilidad", advierte Mariano Chinchilla, de la Federación Agroalimentaria de CC OO en Jaén. Este sindicato ha denunciado también las malas condiciones de una nave habilitada en Alcalá la Real para alojar a temporeros, y el hecho de que el albergue de Pegalajar ofreciera plazas en alquiler a los empresarios. "Los albergues no están para que los empresarios incumplan su obligación de facilitar el alojamiento a los temporeros", recalca Chinchilla.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 2009