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Reportaje:

"Necesito ayuda, quiero enterrar a mi hijo aquí"

Madre de un hombre muerto hace tres años en Brasil

María José Viudes vive presa del dolor y la frustración desde hace tres años. A principios de 2006 su hijo, José Angel Valdés Viudez, de 40 años, falleció en playa de Florianópolis, perteneciente al estado brasileño de Catarina. Desde entonces, María José y su familia está inmersa en una amarga odisea, primero, para verificar la muerte de José Ángel y, luego, para repatriar sus restos mortales hasta España. Para el primer objetivo, la familia necesitó más de dos años, y hasta dos pruebas de ADN; en pos del segundo lleva ya otro medio año, y ahora reclama ayuda económica para el traslado del cadáver. "Si no nos ayudan, nosotros no podemos costear el traslado", señala la madre, desde Torrevieja.

En toda esta larga batalla, la madre denuncia la falta de apoyo de la Administración, especialmente del Ministerio de Asuntos Exteriores. "No hemos recibido el apoyo ni tampoco creo que se hayan hecho las gestiones necesarias, tanto en la fase de reconocimiento del cadáver, como ahora para la repatriación", explica María José. La mujer resalta el desinterés del consulado español en Florianópolis con motivo de uno de sus viajes hasta el país suramericano para reconocer si el cadáver hallado en la playa era el de su hijo. "No tuve ningún apoyo", relata.

Fuentes oficiales del departamento que dirige Miguel Ángel Moratinos rechazan la denuncia y subrayan. "Desde que se denunció la desaparición, se ha estado encima del caso y se ha facilitado información a la familia", señalan. "Los supuestos errores en la identificación del cadáver no son imputables a Exteriores, y tampoco este departamento tiene las competencias para conceder ayudas para la repatriación de los restos mortales", añaden.

José Ángel Viudes, licenciado en Física, se dedicaba en la última etapa de su vida al comercio de productos de artesanía. En enero de 2006 viajó desde Madrid a Uruguay y allí paso al enclave costero de Florianopolis, en el estado brasileño de Santa Catarina. Hasta el 3 de febrero de ese mantuvo contacto vía teléfono móvil con su familia. Desde esa fecha, no hubo más comunicación. A mediados de marzo, se halló un cadáver en la mencionada playa, que después de dos pruebas de ADN (la primera resultó negativa) ratificaron que era el hijo de María José.

Tres años después los restos mortales de José Ángel continúan en Brasil. Desde Torrevieja, su madre lanza un mensaje desgarrador. "Necesito ayuda, quiero enterrar a mi hijo aquí, y poner fin a esta angustia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 2009