La mejora de la seguridad en Bagdad ha devuelto a las mujeres la posibilidad de salir a la calle sin la protección de un varón. Aunque todavía tomen precauciones, muchas iraquíes han regresado a sus trabajos o salen solas a hacer la compra en sus barrios. Sin embargo, las elecciones provinciales del pasado sábado han puesto en duda uno de los derechos que consagró la Constitución de 2005: la reserva del 25% de los puestos electos, una medida de discriminación positiva que los legisladores consideraron necesaria para garantizar su voz en una sociedad patriarcal que estaba cediendo terreno a las fuerzas más retrógradas.
Apenas dos semanas antes de los comicios, la última versión de la ley electoral provincial abría un interrogante al utilizar un lenguaje ambiguo en el que no se mencionaba la cuota. El texto que aprobó el Consejo Presidencial afirma que tiene que haber "una mujer al final de cada tres ganadores", una peculiar redacción que no está claro si significa que una de cada tres o de cada cuatro. En cualquier caso, el asunto desató la preocupación de varias diputadas que desde entonces han presionado a sus partidos para que lo aclaren.
La Comisión Electoral ha prometido resolver el asunto de forma que despeje cualquier duda, pero será difícil hallar una solución que satisfaga a todas las partes. Las amenazas que muchas candidatas han recibido durante la campaña dan una idea de la oposición a su presencia en la vida política entre los sectores más conservadores.
"Sólo después de que el Consejo Islámico Supremo de Irak empezara a pegar carteles de sus candidatas, se atrevieron otras mujeres a dar la cara", recuerda una periodista local. Aun así, todas ellas aparecen en las fotos con la cabeza cubierta, de acuerdo con las interpretaciones del islam al uso. Sólo una se atreve a enseñar un mechón de pelo en un gesto de coquetería habitual en Irán, pero inusitado en este Irak de posguerra. De los 14.400 candidatos, 3.900 eran mujeres.
Además, incluso si la Comisión Electoral atribuye como ha anunciado el tercer escaño que gana un partido a una de sus candidatas, eso no garantiza que alcancen el 25% de los puestos. La norma sólo sirve para los partidos con varios candidatos y que ganan varios escaños, lo que ocurre en provincias con mucha población. En las provincias más pequeñas, muchos partidos que consiguen pasar la barrera sólo consisten en uno o dos líderes locales, que raramente son mujeres.
Muchas mujeres temen que la redacción del texto haya diluido la cuota sin debate público.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 2009