El consejero de Gobernación de la Comunidad Valenciana, Serafín Castellano, justificaba ayer su relación personal con los dueños de una empresa que recibe obras de su consejería: "No tengo nada que esconder. Les conozco hace muchos años y somos amigos. Entré en política hace 20 años y mi patrimonio está claro, soy más pobre que cuando empecé".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de febrero de 2009