La dimisión del secretario general devuelve al Partido dos Socialistas de Galicia al borde del abismo de inestabilidad que vivió entre 1993, cuando Sánchez Presedo perdió frente a Fraga, y 1998, cuando Touriño tomó las riendas.
Esta vez, sin embargo, la mayoría de los dirigentes del socialismo gallego aseguran que la historia no va a repetirse. Tienen por delante tres años de gobierno en Madrid, controlan dos diputaciones provinciales y un centenar de ayuntamientos, incluyendo seis de las siete ciudades, y disponen de un grupo parlamentario que, según todas las previsiones, va a contar de nuevo con 25 diputados, el mismo número que en la legislatura anterior. Una base lo suficientemente sólida como para organizar la oposición al PP y reparar con garantías la campaña electoral de las municipales de 2011 (nadie en el PSdeG presta atención a la cita más inmediata, las europeas de junio).
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Una vez consumada la dimisión de Touriño, en la dirección socialista quieren decidir con calma y sin tensiones los siguientes pasos y tomar los acuerdos por consenso. Ayer, la ejecutiva federal nombró la comisión gestora, presidida por Ricardo Varela e integrada por los miembros más destacados de la ejecutiva recién disuelta. Esta comisión, que se constituirá el miércoles, debe hacerse cargo del PSdeG y convocar un congreso extraordinario para elegir nuevo secretario general. Nadie tiene prisa, pero la necesidad de contar con un portavoz en el Parlamento ya ha puesto sobre la mesa los nombres de tres cabezas de lista (Varela, Manuel Vázquez y Mar Barcón) y de la número dos por Pontevedra (María José Caride).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 2009